Los Rodríguez, más vivos que nunca con la reedición de ‘Sin documentos’

Portada de 'Sin documentos'
Portada de ‘Sin documentos’

Hay dos cosas que me han quedado claras en los últimos años: que los contenidos inéditos y exclusivos que publican junto a reediciones de discos míticos nunca están a la altura del material original, y que jamás ha vuelto a haber un grupo de Pop-Rock en castellano como Los Rodríguez.

Esos dos planteamientos que creía tener claros se han disipado y derrumbado desde que llegó a mis manos la reedición del LP Sin documentos, el disco que los catapultó al lugar dónde debían estar y en el que se respiraba el mejor rock&roll stoniano fusionado con dignos aires de música latina. Esos dos conceptos anteriores, decía, se esfumaron porque, por un lado, el contenido extra, si no mejor que el propio disco, está muy a la altura y ofrece algo completo, elaborado y de excelente calidad; por otro, claro que no ha habido otra banda como Los Rodríguez, pero es que no están muertos, están más vivos que nunca y esta reedición da buena muestra de ello.

Hablar de Los Rodríguez es referirse a lo más parecido que hemos tenido en la lengua hispana a un súper-grupo, una especie de Travelling Wilburys castizos: Germán Vilella, Guille Martín (el quinto Rodríguez) y Julián Infante eran españoles; Ariel Rot y Andrés Calamaro, argentinos.

Me centraré en el contenido del CD Extra, aunque es de ley afirmar que toda la edición en general es una maravilla cuidada en detalles: por un lado tenemos el CD original de Sin documentos remasterizado y al cual se han añadido dos canciones extras: “Cuando te has ido” (que ya pudimos escuchar en el recopilatorio Hasta luego, con el que la banda se despedía en 1996 tras la exitosa gira “Contigo”, mano a mano con Joaquín Sabina) y “Hablando solo” (canción de Ariel que además dio título a su primer trabajo en solitario de la etapa post-Rodríguez). Por otro lado tenemos el CD Extra, que contiene el concierto íntegro que ofrecieron en Las Ventas en 1993, el cual fue un éxito de crítica y público y cuyo cartel lo compartieron aquella noche con Manolo Tena, quién estaba saboreando su enorme y breve éxito en nuestro país tras editar su obra magna: Sangre Española.

 

Un comienzo tormentoso

 

Los Rodríguez venían de un comienzo tormentoso y se encontraban en un punto en el que barajaban la disolución y el regreso de cada mochuelo a su olivo. Por un lado habían editado su primer LP Buena suerte que no tuvo la acogida mediática que esperaban sus responsables en nuestro país y no pasaron de tocar en garitos o haciendo breves teloneos a grupos que despuntaban un poco más alto en aquella época gloriosa para el pop más light que fueron los años 90. Al poco tiempo de editar “Buena suerte”, Pasión, que era la discográfica que se encargó de la edición (así como de la primera edición del primer disco oficial de Extremoduro, Somos unos animales) entró en quiebra y las ventas del disco se pararon por completo.

Un año después inician una serie de conciertos por Madrid, Barcelona y Venezuela, de los cuales usaron tomas para la edición del que sería su segundo trabajo, Disco pirata, un disco que, en su mayoría, está grabado en directo con el añadido de “Copa rota”, la canción de José Feliciano, a la que maquillaron y pusieron traje de gala. El disco fue editado por RTVE y tampoco tuvo una repercusión digna de ser citada. Había cada vez menos bolos pero, por otro lado, se fraguaban en sus cabezas las mejores composiciones que iban a sacar hasta la fecha y había que dar cuenta de ello. Por eso, en vez de tirar la toalla y refundar Tequila, en el caso de Ariel, o volverse a su Argentina querida, en el de Calamaro, en la que gozaba de la fama que España parecía no querer darle, grabaron maquetas de todas esas nuevas canciones y las presentaron en Warner, dónde no dejaron pasar la oportunidad de adornar y empaquetar ese puñado de arte en bruto que les estaban poniendo ante las narices. Lo posterior ya lo conocemos todos: “Déjame atravesar el viento sin documentos” -“Sin documentos”-, “Dulce condena”, “Salud (Dinero y amor)”, “Me estás atrapando otra vez”… y así hasta un total de 12 canciones que desde hace 20 años son parte de la memoria colectiva y generacional de este país.

 

El CD Extra: una maravilla

 

Como adelantaba antes, considero que el CD Extra es una auténtica maravilla. Por un lado, hay que tener en cuenta que está producido, revisado y mezclado por el mismo productor del disco original, es decir, quién mejor sabía como podía trabajar en esas canciones. No era cualquiera el encargado de esa labor: nada más y nada menos que Nigel Walker quien, aparte de haber trabajado con muchos grupos patrios como La Oreja de Van Gogh, lo hizo en discos de Paul McCartney, Rolling Stones o Dire Staits. El sonido ha sido sacado directamente de las cintas originales que registró el aparato multipistas que en directo iba inmortalizando cada segundo de esa noche.

Por otro lado, es de agradecer que no se hayan ceñido a añadir exclusivamente las canciones del disco original en su versión en directo, que hayan incluido el concierto íntegro, con su repaso a la breve discografía del grupo pero bien revisada. De este modo, podemos atender al comienzo de un concierto con un Calamaro efervescente y entregado al público a ritmo de “No estoy borracho”, la canción de Sergio Makaroff que ellos adoptaron y, sin duda, mejoraron y dignificaron. Después le llega el turno a Ariel en su mejor momento vocal, desgañitándose en “Na, na, na”. Y así van repasando uno a uno, los éxitos que acaban de empaquetar en ese nuevo disco acompañados de otros éxitos previos pero que triunfaron posteriormente, como en el caso de “Mi enfermedad”, de la cual hacen una versión más balada y reposada de la que ya conocemos, la coreada “A los ojos”, la celebrada “Canal 69” que ya empezaba a convertirse en un clásico Rodríguez. Incluso se atreven con una versión de su compatriota Morís, también afincado en Madrid, y que es, por supuesto, el mítico “Sábado en la noche” para poner el broche de oro a la noche con la canción más esperada y, por consiguiente, más aplaudida y coreada por el público, “Sin documentos”, la responsable de que estuviesen esa noche en el escenario dónde sólo los artistas de más fama de nuestro país consiguen subirse.

 

El último detalle: el libreto

 

El tercer gran detalle de esta edición es el completo libreto que lo acompaña, el formato real del trabajo es el de libro-disco, repleto de fotografías de la época, entrevistas actuales a Andrés, Ariel y Germán y sobretodo un apartado de dedicatorias de amigos del grupo tan selectos y admirados por los que firmamos este blog como: Enrique Bunbury, Pancho Varona, Leiva, Jaime Urrutia, Juan Puchades, Diego A. Manrique o M-Clan.

Más que recomendable, para los amantes de la música en formato físico y los nostálgicos de las reediciones, adquirir este trabajo porque escucharán a Los Rodríguez como hace tiempo no les escuchaban: más vivos que nunca.

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