Extremoduro en Las Ventas: una bomba atómica de arte, rock y sorpresas

Uoho y Robe, en un momento del concierto | Foto: @fito_quotes_
Uoho y Robe, en un momento del concierto | Foto: @fito_quotes_

Escribo desde la cama, convencido de que, si fuera todas las semanas a un concierto de Extremoduro, tendría el cuerpo, no sé, de Rocky Balboa, Terminator o uno de estos -eso sí, sin anabolizantes. Las agujetas me están linchando. Mi nivel de afonía es ‘Alejo Vidal Quadras’. Anoche fui a disfrutar de la banda de Robe y Uoho a Las Ventas. Estuve saltando y cantando durante tres horas. Por ello, hoy no hay quien me levante -al menos, por ahora.

Esta no va a ser la crónica de un concierto al uso. No habrá autopsia del evento. Extremoduro ha planteado sus shows como celebraciones herméticas: sus miembros vomitan todo su arte ante el público, pero quieren que este no haga fotos, ni grabe vídeos -una voz lo recuerda momentos antes de que arranque la cosa-, para que el respetable disfrute el espectáculo con sus sentidos, no con los de su teléfono móvil, pretendiendo ofrecer una noche única en las vidas de cada uno, y garantizando la intensidad y la sorpresa a todos aquellos que acudirán a verlos en alguna otra ciudad.

17.000 personas disfrutamos en la noche del sábado de un espectáculo sobresaliente que arrancó a las 21:30 y que finalizó a eso de las 00:30 -tenían que acabar a esa hora “por el Ayuntamiento facha”, Robe dixit. La panorámica mostraba a toda la plaza de toros de pie, rendida ante los artistas. En el metro, algún talibán nostálgico lamentaba no haber escuchado “Deltoya”, y de una forma etílica y cansina, ponía de vuelta y media “Locura transitoria” -en mi opinión, una obra de arte-. En fin, siempre hay excepciones que confirman la regla.

Extremoduro quiso sorprender y se salió con la suya. Estrenó una canción nueva, “Canta la rana“, revolucionaria, tierna y filosófica. El grupo la colgará en su web cuando finalice la gira, como ya hicieran con la primera versión de “El camino de las utopías”. Además, mientras interpretaba fragmentos de La ley innata, Robe intercaló versos nuevos en la transición que hicieron del segundo al cuarto movimiento de la canción. Por el amor que le tengo a La ley innata, creo que esta fue la parte del concierto que más me gustó y que más me desnudó -metafóricamente hablando, se entiende. No grabé esta parte del show por respeto a la banda, pero confieso que me quedé con las ganas.

Ya he dicho que no voy a destripar el concierto. Sí os diré que piezas tan brutales y tan ‘estandárticas’ como “Decidí”, “Sucede”, “A fuego” o “So payaso” fueron excluidas del repertorio. Añado: no las eché de menos. En eso consiste parte de la grandeza de esta banda: tienen un repertorio tan rico en temazos -pongo en cursiva esta palabra porque la odio- que, si no es A el que suena, será B, y si no, pues C, y así. Todos tenemos nuestras canciones favoritas, y seguro que alguien añoró algún tema en concreto, pero qué queréis que os diga: escuchar (ojo, breve spoiler) “Autorretrato“, “Mi voluntad“, “Pedrá” o “Puta” en Las Ventas ha sido una experiencia inolvidable, inigualable, y muchas más palabras terminadas en “-able” de esas que utilizan en los anuncios de teletienda.

Finalizo. Hay mucha gente que pide que el himno de España tenga letra. Recordad que, incluso, hace unos años, hubo una especie de concurso extraoficial en el que participaron Sabina Leonardo Dantés, entre otros, en el que varios candidatos expusieron una letra, etcétera -hay que matizar con Sabina: lo hizo desde Interviú y sin pretensiones. Yo propongo que el himno de España sea “Ama, ama, ama y ensancha el alma“: por los valores que transmite (libertarios, pacifistas, individualistas), porque es sencilla y universal, y porque ayer tuve, por primera vez, la sensación de pertenecer a un país concreto mientras la coreaban y saltaban 17.000 almas.

Esperad, esperad. Ahora que lo pienso, que”Ama, ama, ama y ensancha el alma” fuera el himno de España supondría mancillar la canción: la convertiría en gubernamental y se uniría a una bandera, cosa que detestaría a los miembros de la banda -“las banderas son la degeneración de los colores”, dijo Robe alguna vez- y despojaría al tema, precisamente, de esos valores que transmite. Perdón por la contradicción. No es la primera vez que me pasa con alguna canción de Extremoduro, aunque creo que eso es lo que, en más de una ocasión, la banda pretende.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

2 comentarios sobre “Extremoduro en Las Ventas: una bomba atómica de arte, rock y sorpresas

  • el 14 septiembre, 2014 a las 1:41 pm
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    Un concierto inolvidable. Yo estuve alli saltando y cantando. Genial

  • el 16 septiembre, 2014 a las 11:32 am
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    Ama y ensancha el alma seria estupenda para el himno, pero no creo que el creador de la letra quisiera, que es Manolo Chinato

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