‘Dummy’, de Portishead: el disco que redefinió el ‘trip hop’ vuelve 20 años después

Dummy
Portada de ‘Dummy’

1994 probablemente será recordado en el ámbito musical como el año en el que falleció Kurt Kobain, el vocalista de Nirvana, una de las bandas referentes del grunge estadounidense, y por tanto de la escena musical del momento. No obstante, en aquel año también se reconocía como tal y se consolidaba en Europa otro movimiento musical: el trip hop, gracias al álbum debut de Portishead: Dummy, que este martes 2 de septiembre se relanza en vinilo con motivo de su vigésimo aniversario.

PortisheadComo otras muchas bandas y artistas integrados dentro del género que el periodista Andy Pemberton denominó como trip hop en uno de sus artículos, Portishead se originó en Bristol en el año 1991. Sus artífices fueron la cantante Beth Gibbons y el teclista Geoff Barrow. La banda le debe su nombre precisamente a la ciudad natal de este último. A ellos se unió como colaborador el guitarrista Adrian Utley para editar su primer álbum, bajo el sello discográfico Go! Beat Records, aunque finalmente se quedaría como un miembro más del grupo.

A diferencia de los álbumes de artistas como Smith & Mighty, DJ Food o Massive Attack (los considerados padres del trip hop) en cuyos temas confluían el hip hop, el dub y el acid jazz, en Dummy eran el hip hop y el soul, con gran protagonismo del scratch, quienes confluían al servicio de un sonido mucho más oscuro que los grupos mencionados, casi sacado de las bandas sonoras del cine noir de los 60 y 70, que no invitaban tanto al desahogo corporal como hacían aquellos, sino a experimentar ese viaje por el que se llamó a este género trip hop, tanto en lo mental como en lo emocional.

Si por algo suelen ser conocidos los principales artistas de trip hop: Tricky, Massive Attack y posteriormente Morcheeba o Sneaker Pimps, entre otros, es por las letras de sus canciones, casi siempre emocionales . En el caso del álbum de Portishead lo que impera es la melancolía, como en “Wandering star o “Numb; la decepción en “Mysterons o “Biscuit“; la aflicción en “Roads“; la rabia en “Sour Times o “It could be sweet; o el hastío, que sobre todo se impregna en “Glory Box; sentimientos que en mayor o menor medida se entremezclan en cada tema y que transmite a la perfección Beth Gibbons gracias tanto a su innato tono de voz como a su forma de cantar cada uno de los once que componen el disco.

Sin embargo, el tono de las canciones de Dummy en absoluto desvirtuaron este género, al contrario: lo depuraron de tal forma que lo convirtieron en algo tan distinto a todo lo aparecido hasta entonces que en cierta manera redefinieron el propio género, por lo que se convirtió en un disco único, tanto así que fue galardonado en 1995 con el Mercury Music Prize al mejor álbum británico del año, lo cual no han conseguido ninguno de los discos de Massive Attack o de cualquier otra banda de trip hop.

Crítica y público aclamaron este disco clave dentro de su género y dentro del panorama musical de la década de los noventa, y ahora vuelve a ser lanzado en disco de vinilo tal cual se grabó hace veinte años, sin ningún tipo de remasterización ni ningún cambio en la caratula. Las únicas novedades son que viene con una tarjeta para poder descargar la versión digital del disco y que los primeros mil ejemplares que pudieron adquirirse en la web del grupo desde el 13 de agosto contaba con un disco azul en vez de negro. Aún así no deja de ser una nueva oportunidad tanto para los antiguos como para los nuevos fans de Portishead  de escuchar su ópera prima con la mejor calidad de sonido.

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