Calamaro: “La ‘corrección política’ es el némesis de la cultura, el arte y los intelectuales”

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Andrés Calamaro

Andrés Calamaro acaba de clausurar el Bohemio Tour en España, su segundo país, o como se diga. El artista argentino paseó tablas y repertorio con éxito, recuperando, si es que alguna vez lo descuidó, la efervescencia de su público, la conexión adecuada, el aplauso de ese ente esquizofrénico y etéreo llamado “crítica”. Calamaro canta, cuenta y refleja estampas sentimentales, arrabales tóxicos, amigos ausentes. En Acordes Modernos se gusta expresándose, piensa lo que dice, emplea la palabra precisa. Aquí pueden leer el resultado de un encuentro muy deseado por nuestra parte.

P: ¿Es Bohemio el retrato de un momento vital concreto en la vida de Andrés Calamaro?

R: Es el retrato de la grabación y de aquellas semanas; el repertorio es parte de un conjunto muy amplio de grabaciones y de intenciones. Tampoco se supone que un álbum tenga que reflejar nuestros momentos vitales y un disco debería presumir de cierto vuelo poético y armónico. Debería contestar que no. El Salmón era una álbum de “polaroids” (instantáneas) vitales; Bohemio es una grabación y soy un músico preparado para grabar discos no confesionales desde la artillería de los recursos musicales y la imaginación, buscando sonar bien y honesto. Cumplí 17 años en un estudio de grabación, en una sesión que terminó a las siete de la mañana; cuando los discos se grababan en estudios. Aguafuertes de mi pulsión interior vital que los escriba Henry Miller, yo grabo discos para sonar. Mi experiencia vital excede la imaginación de la mayoría. Además tengo más de mil canciones registradas y más miles que están grabadas e inéditas. ¿Cuál de todas es la radiografía honesta de un momento verdadero de mi vida? Soy discreto, no voy a contar mis aventuras en la cama o en el suelo.

P: ¿Por qué cree que, en casos como el suyo, hay parte del público que rasca en los versos en busca de biografía? ¿Tiene el artista derecho a mentir? Por ejemplo: no creo que todo lo que cuentan Umbral o Bukowski en sus novelas (presuntamente) autobiográficas haya ocurrido, pero me parece “arte verdadero”.

R: El artista tiene derecho a mentir, la literatura tiene genética auto referencial pero también está arraigada en la poesía y en la ficción. La verdad en el arte está en otra parte, se lo puede llamar duende también… Yo no escribo canciones para contar nada, quizás las escribo para cantar todo, soy músico pero paso al frente como cantante y necesito textos. Graciosamente, algunas de mis canciones confesionales no las escribí yo. Tampoco es tan extraño sabiendo que Frank Sinatra y Carlos Gardel nunca escribieron las letras de las canciones que (tan bien) interpretaron. El público rasca en teorías biográficas porque entiende la letra en castellano. Escuchar discos en inglés es una hermosa experiencia pero no dialogamos ni pensamos en inglés, escuchamos un bloque de sonido.

“El rock está en la sangre”

P: La crítica ha aplaudido Bohemio alegando, entre otras cosas, que has vuelto al rock. Sin embargo, tanto La lengua popular como On the rock (ya el título es una declaración de intenciones obvia) contienen mucha dosis rockera. ¿Qué es y qué no es rock? Es más, ¿es mejor o peor un disco en función de si tiene más o menos rock?

R: Postularse como inquisidor de asuntos roqueros es una parodia, creerse con casta para seleccionar al verdadero rock es una caricatura. Bohemio no es mi vuelta al rock, aunque es cierto que dediqué dos discos completos al repertorio de tangos y joyas iberoamericanas. Pero mi anterior álbum tiene, formalmente, mayor carga de rock. En la velocidad de las cosas, en la distorsión de las guitarras y en las letras. La existencia del rock y el no-rock es pura teoría, tampoco es mejor un disco por tener más rock. El rock está en la sangre. En el mundo que yo habito esta discusión es una estupidez, aunque es muy interesante que usted saque a relucir estas contradicciones de la opinión.

P: Los críticos, un día, se despiertan siendo una hiena; al día siguiente, son una masajista filipina…

R: A los críticos hay que sobarles el lomo, invitarles con un sándwich y una Coca Cola… ofrecerles trato especial. Pero no basta ni es suficiente porque se sienten amenazados por un artista que no se arrastra por la vida. Es más fácil escuchar música en inglés y no entender la letra, así todas las letras son perfectas. El nivel académico -del idioma inglés en España- es bajísimo, incluso más bajo que en Argentina (aunque cueste créelo, porque Argentina es un territorio criollo indígena). Sin embargo hay miles de consumidores y analistas que están convencidos de que están escuchando cosas buenísimas. Lo más probable es que tengan razón, porque el rock universal no se puede comparar con esta parodia que hacemos nosotros en España. Dicho esto, le confieso que a me encanta el periodismo de rock, leo los artículos, las criticas y las revistas buenas. Y aprendo mucho. Si no fuera por los heroicos editores y cronistas del rock, que lo cuentan, viviríamos en el mundo que nos corresponde, aquel donde una sobrecarga en el muslo de un futbolista es más importante que una vida dedicada al arte.

P: Está en un gran momento musical. Las nuevas canciones fluyen como el mercurio, hay una química intensa entre Calamaro, su banda y su público. En Madrid ha tocado tres veces; las tres veces ha llenado; en Barcelona dos, ídem; también en Donosti, Murcia, Pamplona o Málaga. ¿A qué se debe esto?

R: Hice un buen examen de conciencia. Mi anterior gira por España fue desigual, no me importa confesar que estaba experimentando con sustancias psicodélicas y tequila, una franja importante de la población lo hace todos los fines de semana. Hace 25 años que hago giras en España y todas estuvieron en un nivel similar porque soy la misma persona. No sé si la de este año fue mayor o menor que otras anteriores, todos sabemos que antes tocábamos en conciertos gratuitos que siempre estaban llenos de público. Quizás mi logro sea seguir tocando, no abandonar ni quedarme en el camino. Tengo lo que vulgarmente se conoce como una carrera musical, aunque no se trata de llegar primero, ni de llegar a ningún lado, sino de mantenerse “corriendo”, por así decirlo. Jamás necesité subirme al tren de la nostalgia ni resucitar tiempos pasados. Aunque parte del público preferiría volver a su propia juventud tierna. De momento, la única solución que puedo ofrecerles es romper los espejos de su casa.

P: Es un músico ‘hiperactivo’. Se me vienen a la cabeza, por ejemplo, los centenares de grabaciones de Soundcloud. ¿Cómo es que, al final, Bohemio sólo está compuesto por una decena de canciones?

R: En soundcloud.com/a-k-25 hay 2.233 grabaciones únicas y originales, mash up creativo, hecho con cables y dedos, sin sincronía automática. Son todos interesantes. Sinceramente creí que estas “visiones” musicales podían haber sido un episodio más reconocido, pero ningún periódico, ni revista musical, le dedico más de un renglón. Confirma la teoría que nadie escucha música, que solo escuchamos otra vez aquello que nos gusta y sin riesgo. También realicé cientos de grabaciones “tradicionales”. Canciones, versiones, blues de Chicago, rock argentino, experimentales, discursos musicales rabiosamente ateos, etc. Casi todas estas grabaciones están disponibles en Internet y todo hacia suponer que el artefacto discográfico pedía renovarse en su formato y llegada al público oyente. Sin embargo, la realidad demostró que no somos capaces de dedicarle un minuto a lo desconocido, que el arte no importa, que pensar es cosa del pasado y que nadie arriesga ni siquiera sentado en su sillón preferido.

P: Bohemio no es comida rápida. Yo creo que gusta más, cala más, se entiende más, cuanto más se escucha. ¿Ha pretendido hacer un disco conceptual? ¿Tiene Bohemio una columna vertebral marcada?

R:Bohemio responde a la idea conceptual de Cachorro López. Él eligió este disco para grabarlo juntos, porque es un productor muy apreciado. Seguramente, el más importante de la lengua castellana. Este hombre es la columna vertebral del disco. Yo estaba disperso en mil grabaciones.

“Me preocupa cantar para un público que no escucha Led Zeppelin”

P: Creo que con sus citas, colaboraciones, etc… ha acercado a España el rock argentino. Por ejemplo, yo he escuchado a Pappo gracias a las veces que usted lo ha mencionado o versionado. A su juicio, ¿en qué situación se encuentra el rock argentino? Y, más en general, ¿cree que los hispanoparlantes valoramos lo suficientemente el rock que se hace en nuestro idioma?

R: Sí. Más que nunca. Hay una nueva generación de público que no tiene interés en escuchar música si no entiende la letra. Asusta pensarlo pero es cierto. Quieren entender lo que estamos cantando, sospechan que van a encontrar más verdad y poesía en las canciones, que en la televisión. Eso es noble. Pero me preocupa cantar para un público que no escucha Led Zeppelin.

P: ¿Quién fue Spinetta para usted?

R: Para mi y para dos generaciones más, Luis Alberto fue el más originalísimo, el más ético y el más brillante de los músicos de Argentina. Sin menospreciar un ápice del talento de sus contemporáneos. Hay una década de Spinetta que es inabarcable. Vale mucho la pena conocer sus grabaciones con Almendra, Pescado Rabioso e Invisible (lógicamente, en Argentina, el pueblo musical conoce perfectamente esta herencia). Es un legado que el mundo entero debería investigar.

P: Me gusta la definición que en “Carnaval de Brasil” da sobre la musa: “Es una sola musa o es una serpiente de muchas cabezas”. ¿Andrés Calamaro tiene musa o musas? ¿La ausencia de musas también pincha a la hora de componer? Por ejemplo, canta en “Cuando no estás”: “Y escribo versos crueles conmigo / Cuando no estás”.

R: Se supone que las musas son nueve, pero lo que vulgarmente llamamos “musa” está sobrevalorado en su importancia. Casi siempre escribimos porque necesitamos palabras para cantar, librados a un instinto poético -más o menos- vulgar o interesante. La mayoría de los artistas de la historia se inspiraron pirando con la religión, la razón humana, la absenta, el opio, los licores o aspirando cocaína… No lo digo por provocar, estoy presentando una estadística sin mojarme opinando.

P: ¿Qué importancia tiene el concepto de “perdón” en su obra?

R: Creo que ninguna. “Perdón” es una figura más propia del bolero. En mi caso lo importante son los motivos para tener que pedir perdón, para terminar perdonado o imperdonable. Los márgenes, el exceso, la impunidad y los privilegios de un status. Pero soy una persona respetuosa y humilde, mi mayor pecado fue abusar de la libertad. El vértigo frente a la libertad es la angustia existencialista según Kierkegaard, es probable que esa sensación inspire a los artistas.

P: En la canción que da nombre al disco canta: “Me fui a las corridas de toros”. ¿Es la tauromaquia un arte bohemio? ¿Qué le diría a esa jauría de biempensantes que le critican por su afición?

R: La “corrección política” es el némesis de la cultura, el arte y los intelectuales. Sus soldados son superficiales, ingenuos y ajenos. No pueden equivocarse tanto y sin embargo insisten. Nunca un árbol fue más importante que el bosque, como es ahora. Puede morirse el mundo, que van a llorar en el entierro de una hormiga. Son farsantes y ni se dan cuenta. Son hipócritas o infantiles, son animalistas que castran a sus mascotas perros y gatos pero sufren por el ganado que terminan comiéndose. Es que son monstruos.

“Estamos trabajando con grabaciones en directo”

P: ¿Cómo surgió la idea de girar junto a Bunbury en México?

R: Enrique es un caballero y un artista. Cuando yo llegué con mis pocos ahorros a Madrid, él era un auténtico héroe. Hace años que compartimos los discos que hacemos y tenemos una muy buena relación de amistad entre colegas de profesión. Hace unos meses fue Enrique a cantar a Buenos Aires y compartimos unas canciones. Lo hicimos bien, ensayando y probando sonido. Después me convidó con esta estupenda propuesta de gira en México. Nosotros ya giramos por México cuatro o cinco veces y nos resulta muy bien. Pero allá Enrique es muy grande y esta va a ser nuestra gira más importante… más fechas y más grandes. Así surgió. Espero que nos acompañen las buenas sensaciones en el escenario.

P: ¿Tienen previsto repetir ese tour en algún que otro país?

R: De momento vamos a México, que es mucho México.

P: Y, finalmente, ¿qué proyectos nuevos hay en el horizonte?

R: Este año estrenamos un largometraje dirigido por Leo Damario, el director outsider de vanguardias. También se va a publicar mi participación en Playing For Change. Cantamos “La Bamba” con Los Lobos y un casting universal, entre colaboraciones de Keith Richards y Keb Mo. Estamos trabajando con grabaciones en directo, imagen y sonido. El año próximo me gustaría publicar textos y grabar un disco de repertorio delincuencial y carcelario que existe y comparto con mi amigo Jorge Larrosa. Espero volver a girar por Argentina y Sudamérica.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

2 comentarios sobre “Calamaro: “La ‘corrección política’ es el némesis de la cultura, el arte y los intelectuales”

  • el 22 agosto, 2014 a las 2:27 pm
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    Felicidades por esos 4 años modernos!

  • el 22 agosto, 2014 a las 2:53 pm
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    Mil gracias, diodeno!!

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