Leonard Cohen y Federico García Lorca: una vinculación poética eterna

Cohen, en Granada
Cohen, en Granada

En el pequeño pueblo de Laroles, ubicado en La Alpujarra granadina y perteneciente al municipio de Nevada, han construido “Un teatro entre todos”. La idea partió de la Asociación “El dragón mágico” y el proyecto contó con el apoyo de, entre otros, el actor Russell Crowe y el cantautor Leonard Cohen. El domingo, una de las promotoras de la iniciativa anunció en Efe que, el próximo verano, el nuevo teatro tendrá una programación estable basada en Federico García Lorca, poeta universal del pueblo y asesinado por el fascismo y/o la envidia, aún no me he terminado de aclarar.

Traigo esto a colación por dos motivos: 1) en Acordes Modernos celebramos que, pese al continuo linchamiento político que está sufriendo la Cultura -con mayúscula- y su industria en España, aún existan este tipo de iniciativas y aún nazcan teatros; 2) por ser el enésimo ejemplo de la duradera vinculación de Cohen con García Lorca.

La conexión arrancó en 1949. Un Cohen quinceañero entró en una librería de segunda mano de Montreal, agarró un libro, lo abrió, leyó uno de sus poemas. La publicación era Diván del Tamarit; el poema, “Gacela del mercado matutino”. Aquí reproducimos un fragmento:

Por el arco de Elvira
quiero verte pasar
Para saber tu nombre
y ponerme a llorar.

¿Qué luna gris de las nueve
te desangró la mejilla?
¿Quién recoge tu semilla
de llamarada en la nieve?
¿Qué alfiler de cactus breve
asesina tu cristal?

Cuando en 2011 vino Cohen a Oviedo para recoger el Premio Príncipe de Asturias, dijo en rueda de prensa que Lorca fue el poeta que “más influyó en mi juventud. Fue el primer poeta que me invitó a vivir en su mundo”. El mundo del granadino pasó a ser, en parte, también el mundo del canadiense. Tanto, que a su primera hija le puso por nombre Lorca.

En 1986, Cohen participó en el disco Poetas en Nueva York, en el que artistas como Lluís Llach, Paco y Pepe de Lucía, George Moustaki o Angelo Branduardi musicalizaban, a modo de homenaje, poemas de Lorca. En este trabajo escuchamos por primera vez “Take this waltz”, adaptación del “Pequeño vals vienés” -perteneciente al poemario Poeta en Nueva York-. El autor de “Suzanne” o “The future” declaró que adaptar el poema a la canción le costó 150 hojas de folio e, incluso, una depresión. El resultado final es el siguiente:

Este videoclip fue rodado expresamente para el proyecto Poetas en Nueva York en Granada. Cohen aprovechó la ocasión y visitó en Fuente Vaqueros la casa de su ídolo. Allí, el canadiense se puso a hacer yoga ante la foto de Federico. La imagen fue captada y portada de la revista New Musical Express (He estado buscando el documento en cuestión y, desgraciadamente, no lo he encontrado. Si alguien la encuentra y nos la envía, estaremos totalmente agradecidos).

En 1988, Leonard Cohen publicó uno de sus mejores discos, I’m your man, incluyendo “Take this waltz”. La canción abriga y emociona. Cohen no alteró demasiado el poema original, aunque sí introdujo un par de modificaciones.

Aquí el poema original:

En Viena hay diez muchachas, 
un hombro donde solloza la muerte 
y un bosque de palomas disecadas. 
Hay un fragmento de la mañana 
en el museo de la escarcha. 
Hay un salón con mil ventanas. 
¡Ay, ay, ay, ay! 
Toma este vals con la boca cerrada. 

Este vals, este vals, este vals, 
de sí, de muerte y de coñac 
que moja su cola en el mar. 

Te quiero, te quiero, te quiero, 
con la butaca y el libro muerto, 
por el melancólico pasillo, 
en el oscuro desván del lirio, 
en nuestra cama de la luna 
y en la danza que sueña la tortuga. 
¡Ay, ay, ay, ay! 
Toma este vals de quebrada cintura. 

En Viena hay cuatro espejos 
donde juegan tu boca y los ecos. 
Hay una muerte para piano 
que pinta de azul a los muchachos. 
Hay mendigos por los tejados. 
Hay frescas guirnaldas de llanto. 
¡Ay, ay, ay, ay! 
Toma este vals que se muere en mis brazos. 

Porque te quiero, te quiero, amor mío, 
en el desván donde juegan los niños, 
soñando viejas luces de Hungría 
por los rumores de la tarde tibia, 
viendo ovejas y lirios de nieve 
por el silencio oscuro de tu frente. 
¡Ay, ay, ay, ay! 
Toma este vals del “Te quiero siempre”. 

En Viena bailaré contigo 
con un disfraz que tenga 
cabeza de río. 
¡Mira qué orilla tengo de jacintos! 
Dejaré mi boca entre tus piernas, 
mi alma en fotografías y azucenas, 
y en las ondas oscuras de tu andar 
quiero, amor mío, amor mío, dejar, 
violín y sepulcro, las cintas del vals.

Aquí, la adaptación (traducida) de Cohen:

Ahora en Viena hay diez preciosas mujeres.
Hay un hombro sobre el que la muerte llora.
Hay un hall de entrada con novecientas ventanas.
Hay un árbol, al que las palomas van a morir.
Hay un trozo que fue separado de la mańana.
Y está colgado en la Galería del Hielo.
Ay, Ay, Ay, Ay
Toma este vals, toma este vals.
Toma este vals con la mordaza de sus mandíbulas.

Oh te quiero, te quiero, te quiero.
En una silla con una revista muerta.
En una cueva, con el trozo de un lirio.
En algunos pasillos donde el amor
nunca ha estado.
En una cama donde la Luna ha sudado.
En un sollozo lleno de pisadas y arena.
Ay, Ay, Ay, Ay
Toma este vals, toma este vals.
Toma su cintura rota en tu mano.

Este vals, este vals, este vals, este vals.
Con su aliento a brandy y a muerte.
Arrastrando su sobra hacia el mar.

Hay una sala de conciertos en Viena
donde tu boca fue mil veces comentada.
Hay un bar donde los chicos han dejado de hablar,
condenados a muerte por el blues.
Ah, pero ¿quién se sube a tu imagen
con una guirnalda de lágrimas recién cortadas?
Ay, Ay, Ay, Ay
Toma este vals, toma este vals.
Toma este vals que ha estado muriendo durante años.

Hay un ático donde los niños están jugando.
¿Dónde tendré que acostarme contigo?
En un sueño de linternas húngaras
entre la niebla de una dulce tarde.
Y veré lo que has encadenado a tu desdicha
Todas tus ovejas y tus lirios de nieve.
Ay, Ay, Ay, Ay
Toma este vals, toma este vals.
Con su “yo nunca te olvidaré, ya sabes”.

Este vals, este vals, este vals, este vals…

Y bailaré contigo en Viena
Llevaré un disfraz de río.
El jacinto silvestre en mi hombro.
Mi boca en el rocío de tus muslos.
Y enterraré mi alma en un libro de recuerdos,
con las fotografías allí y el moho.
Y me rendiré ante la inundación de tu belleza.
Mi violín barato y mi cruz.
Y tú me llevarás hacia abajo con tu baile,
a las piscinas que levantas en tu muñeca.
Oh mi amor, oh mi amor.
Toma este vals, toma este vals.
Es tuyo ahora. Es todo lo que hay.

Finalizo mencionando a Nacho Vegas, quien participó en el homenaje que se le hizo a Cohen en 2011, en el Teatro Jovellanos de Gijón. Cohen, quien vino a España para recoger el Príncipe de Asturias, acudió el acto. El asturiano interpretó “The stranger song” y “The partisan”, y disparó: “Cohen dice que está muy contento de haber venido a la tierra de Lorca. Y yo le recomiendo que tenga cuidado, porque igual estos días tienes que estrecharles la mano a algunos de los que le mataron”.

Cohen, en Fuente Vaqueros (Granada)
Cohen, en Fuente Vaqueros (Granada)

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comments

Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

Un comentario sobre “Leonard Cohen y Federico García Lorca: una vinculación poética eterna

  • el 3 Noviembre, 2016 a las 1:09 am
    Permalink

    su discurso es hijo de la dignidad y de la belleza!!!!

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