“Balada del que nunca fue a Granada”: Paco Ibáñez cantando a los exiliados a través de Alberti

paco ibáñez y alberti

Habiendo dado buena cuenta en mi pasada entrada de mi visita a Francia para asistir al festival Emmaüs Lescar-Pau, enlazo con esta una reflexión traída de allí a raíz de entablar conversación con un par de personas que conocí. Allí me presentaron a uno de los invitados que participarían en las conferencias del festival. Resultó que este tipo hablaba algo de castellano, y si en un primer momento me ilusionó hablar con alguien en mi idioma, cuando me confesó que era hijo de exiliados me quedé apesadumbrado, sin saber articular palabra alguna, noqueado por la revelación de uno de los que para mí fue de los episodios más trágicos de la Guerra Civil.

La cosa no se quedó ahí, más tarde conocí a un señor en las conferencias que con un castellano perfecto nos dijo que sus padres eran exiliados, que tenía familia enterrada en fosas de Albacete y que tenía agarrada en las tripas la tragedia de la Guerra y el hecho de no poder desenterrar a sus familiares para darles justo descanso.

Pensé en lo injusto que ha sido para los cientos o miles de personas que murieron antes de poder volver a ver su tierra o recorrer la variada geografía de su país. Entonces me acordé de una canción de Paco Ibáñez con versos de uno de los más grandes poetas que ha dado este país, Rafael Alberti. “Balada del que nunca fue a Granada” es una de esos poemas que se hacen más emotivos cuanto más conoces la historia que entrañan.

Corrían los años 20 cuando se conocieron en la Residencia de Estudiantes de Madrid el poeta gaditano con otro poeta de gran talla, García Lorca, del cual por cierto se cumplió este 18 de agosto 78 años de su asesinato. Al parecer, el granadino le insistió en varias ocasiones a Alberti para que fuera a visitar Granada con él, no obstante este no tuvo tiempo de hacerlo antes de que empezara la Guerra y más tarde se vio obligado a marchar al exilio. Como todos sabemos, Lorca, no corrió la misma suerte y acabaría siendo fusilado al poco del levantamiento en su tierra.

Lorca y Alberti
Lorca y Alberti

Pasado ya el ecuador del exilio del poeta, publicaba en 1954 Baladas y canciones del Paraná, libro en el cual se incluye el citado poema. Los versos recogen el lamento del poeta por no haber podido ver Granada:

¡Qué lejos por mares, campos y montañas!
Ya otros soles miran mi cabeza cana.
Nunca fui a Granada.

Mi cabeza cana, los años perdidos.
Quiero hallar los viejos, borrados caminos.
Nunca vi Granada.

Hace un repaso así mismo de los motivos que le impiden visitarlo:

¿Qué gente enemiga puebla sus adarves?
¿Quién los claros ecos libres de sus aires?
Nunca fui a Granada.

¿Quién hoy sus jardines aprisiona y pone
cadenas al habla de sus surtidores?
Nunca vi Granada.

No olvida, siendo lo más conmovedor, el motivo por el cual desea visitarla, el recuerdo de todos aquellos que de allí fueron asesinados en la Guerra y en especial la de su amigo Lorca:

Venid los que nunca fuisteis a Granada.
Hay sangre caída, sangre que me llama.
Nunca entré en Granada.

Finaliza con una firme declaración de intenciones, la de visitar Granada:

Si altas son las torres, el valor es alto.
Venid por montañas, por mares y campos.
Entraré en Granada.

En 1967, como una clara provocación al gobierno franquista, musicaliza Paco Ibáñez algunos de los versos del poema, con un canto profundo y una música solemne a base de arpegios de guitarra que le viene que ni pintado al poema. Una vez más demuestra el cantautor su gran capacidad para darle merecida y apropiada música a todo poema que toca, siendo casi inevitable recitar sus versos sin hacerlo con el ritmo de la canción. Será gracias a esta musicalización, con la que el cantautor entabla amistad con el poeta a partir del 68 y que le llevará después a versionar otros 3 poemas suyos.

Pasada ya la muerte de Franco, en 1977 es cuando Alberti regresa del exilio, pero no será hasta 1980 cuando el poeta visite Granada, como dejó patente esta noticia publicada en El País del 27 de Febrero.

Alberti volviendo del exilio (foto sacada de su web oficial)
Alberti volviendo del exilio (foto sacada de su web oficial)

Tendría tiempo mucho después, en 1991, para animarse a su avanzada edad, a compartir el escenario del Teatro Alcalá de Madrid con Paco Ibáñez, en un espectáculo en el que se mezclaron el recital de poemas de la mano de Alberti y la música de Ibáñez, y donde cómo no, se incluyó el poema del que tratamos, primero recitado por el poeta, y después cantado por el músico. El espectáculo, quedó grabado en un doble disco y en un vídeo difícil de encontrar y del que sólo hay accesible un corte de “A Galopar” que ambos cantan al unísono.

Por retomar el hilo, Alberti dijo que entraría en Granada, y vaya si consiguió entrar, aunque no fuese acompañado de su amigo Lorca. Pero… ¿cuántos cientos de personas no conseguirían ver nunca Granada? O Córdoba, o Sevilla, o Toledo, o Barcelona y Bilbao. Porque en definitiva, cada uno pudo haber interpretado a su gusto la canción a pesar de que no hable de la ciudad de sus ensueños, de la ciudad que nunca pudo visitar por culpa de la Dictadura, o de su tierra, que jamás pudo volver a ver. Y es que el poema, antes que ser un lamento propio, surge del drama del exilio, del cual mucha gente tiene bastante que contar y que lamentar.

Sirva pues este poema hecho canción, de recuerdo a todos aquellas personas que no pudieron volver.

Comenta con tu usuario de Facebook

comments

Javier Garrido

Javier Garrido nace en Talavera de la Reina y se muda a Madrid, donde se licencia en Comunicación Audiovisual. Sus diversos fracasos musicales no le resignan y reincide con asiduidad. Enamorado del cine, aprendiz de fotografía y dejado con la literatura.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Al utilizar nuestro sitio web, usted consiente el uso de cookies de acuerdo con nuestra política de cookies. Obtenga más información sobre: cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies