The 101’ers, o cómo empezar a ser un ‘Clash’

De izquierda a derecha: Dan Kelleher (bajo), el por entonces llamado Woody Mellor -Joe Strummer- (guitarra y voz), Richard Dudanski (batería) y Clive Timperley (guitarra).

De acuerdo, sé que he intentado aprovecharme de un artículo anterior para darme el primer impulso a escribir, que es el más difícil, pero coincidirán conmigo en que merece la pena aguantar este paralelismo que a mí me encanta y que al lector puede que aburra, para meterse un poquito más en los entresijos de lo que rodeaba a una de las bandas más importantes del planeta, aun habiéndose disuelto hace 28 años.

Joe Strummer, nacido en Ankara (Turquía) en 1952 con el nombre de John Mellor, pronto se autoproclamó Woody Mellor, como muestra de admiración a Woody Guthrie al que, por cierto, también admiraba Dylan, algo tendrá el agua cuando la bendicen. En 1974, previo suicidio de su hermano y previa mudanza a Londres (vivía en Newport) funda los 101’ers, banda que nos ocupa hoy.

El ambiente de los 101’ers está en las antípodas del de The Clash o el del movimiento punk, pero no tanto de lo que se ha venido a llamar proto-punk. Traen ritmos animados, bailables y coreables, con reminiscencias al rock clásico, pero con un puntito de desenfado que quizá nos haga pensar que estamos en otra dimensión paralela en la que los límites nos están demasiado definidos. Para que se sitúen, tienen mucho más de The Jam (salvando las distancias) que del garage rock más sucio.

Joe Strummer con los 101’ers. Tymon Dogg al violín de fondo, colaboraría años después con The Clash en la grabación de Sandinista!

Los compañeros de grupo de Strummer parece que además eran compañeros de una casa situada en el 101 de Walterton Road y de aquí vendría el nombre de la banda, pese a que se intente vender, como siempre, la burra de que está basado en la habitación 101 del 1984 de Orwell, como siempre, la ficción no sé a quién supera o deja de superar, pero resulta demasiado bonita como para dejar de ser ridícula. Sea como fuere, estos compañeros eran Clive Timperly, que después tocaría en The Passions, Dan Kelleher y Richard Dudanski, que se uniría, entre otros, a PiL, varios años después.

The 101’ers no llegó a sacar un disco como tal, la realidad fue que en 1981 se sacó un recopilatorio, aprovechando el tirón de Strummer con los Clash, llamado Elgin Avenue Breakdown, que se volvería a lanzar en 2005 bajo el nombre de Elgin Avenue Breakdown Revisited y en el que se incluían más canciones, concretamente, ocho más. En el álbum (la primera edición) podemos encontrar, además de canciones originales, alguna versión, como ‘Monkey Business’, canción que popularizó Chuck Berry bajo el nombre de ‘Too much monkey business’ y que ha sido reversionada hasta la saciedad. Otra de estas ‘covers’ (odio esta palabra) es la de ‘Gloria’ que, si no me equivoco demasiado, es original de Van Morrison, y que ya versionaron con más éxito Patti Smith o Jim Morrison y The Doors, aun así, no decepciona y da lo que se espera de un grupo como este.

En cuanto al resto del álbum, sigue las pautas antes descritas, ritmos rápidos que inducen al movimiento y la convulsión de cuerpos a priori inertes, esto es, ustedes. Destaca en un lugar medio ‘Junco Partner’ por haber sido incluida en Sandinista!  tocada por The Clash. En lo alto de la pirámide tenemos a las joyas de este disco, en primer  lugar ‘Letsagetabitarockin’, que es de largo la más “cañera”, no tanto por la dureza de la música sino por el ritmo frenético y endiablado que tiene, solo hay que ver el título, sin un solo espacio para respirar. Por otro lado se encuentra ‘Keys to your heart’ que fue lanzada como single en 1976 y que se nota que es la más pulida y con más calidad de todas las de este álbum. Como curiosidad esta canción está dedicada a la que era, por aquel entonces, novia de Strummer, Palmolive, de nombre real Paloma Romero y natural de Málaga que, después de haber trabajado en aquellas desastrosas Flowers of Romance de Sid Vicious (Sex Pistols, Vicious White Kids) y Keith Levene (The Clash, PiL), forma The Slits (que se merece un artículo de estos) junto a la cantante Ari Up que era, entre otras muchas cosas, hijastra de Johnny Rotten.

The 101’ers desaparecen cuando en un concierto donde participaban junto a los Sex Pistols y a los London SS, se le acercaron dos miembros de este último para ofrecerle un puesto en su nueva banda. Sus nombres eran Mick Jones y Paul Simonon y el resto ya es historia.

El foco de la vida de Strummer está puesto, indudablemente, en los 10 años que duró su andadura con The Clash, donde alcanzó el lugar que, seguramente, le correspondía. El resto, o bien tiene todavía el brillo de lo reciente, o bien solo le quedan los tenues rayos de luz que rebotan de lo importante. Espero que les haya servido esta antorcha.

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Rodrigo Pérez

Rodrigo Pérez nace en Talavera de la Reina, donde ha colaborado con distintas bandas de las que ha sido despedido fulminantemente. Estudió Biología en Salamanca y Lengua y Literatura por la UNED.

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