Recordando a MC5: el sonido salvaje entre las ruinas

MC5 (de izquierda a derecha): Michael Davis (bajo), Dennis Thompson (batería), Wayne Kramer (guitarra), Rob Tyner (voces), Fred “Sonic” Smith (Guitarra)

Siempre cuando estoy ante una hoja en blanco dispuesto a hablar de una banda que pueda considerarse olvidada me planteo hasta qué punto lo está. Acudiendo a uno de mis argumentos favoritos: “esto es como tó”, y es totalmente relativo el querer cuantificar con algún tipo de veracidad lo mucho o poco afincados que están los grupos en la conciencia colectiva mundial. El caso de hoy es el de una banda muy conocida, pero no lo suficiente (algo que me pasó con la Trapera), pues pudieron ser tan famosos como los Beatles y a día de hoy encontrarán a muchas personas escuchando las tonadillas de Lennon y compañía pero, con seguridad, a muy pocas escuchando a los MC5.

Los MC5 nacen en Detroit en el año 1964 y con ese nombre por aquello de que Detroit era la ciudad del motor, Motor City, por ser un gigante de la industria automotriz durante un tiempo. Detroit siempre ha sido un foco controvertido de fama, pues como la ciudad, gran parte de los músicos que allí empezaron cayeron en la inopia como la misma Detroit, sumida en décadas de depresión y con aspecto de arrasada, en ruinas. Ejemplo de esto bien podría ser el oscarizado Rodríguez, y su peculiar historia de éxito casual y que en otra realidad paralela podría haber salido en un artículo de estos, si no lo conociera ya todo el mundo gracias a Searchin’ for Sugar Man (cosa que lejos de criticar, me parece perfecto). El contrapunto es, sin duda, Iggy Pop con sus Stooges que sí cosecharon un éxito duradero, o incluso un movimiento más amplio, pues recordemos que Detroit es “la sede del sonido Motown, Daimiel que diría Andrés Montes a tantos noctámbulos a finales de los 90. La Motown fue un fenómeno de proporciones considerables y al igual que MC5 debe su nombre a la Motor City o Motor Town; no en vano la Motown Records produjo discos para artistas de la talla de The Supremes, Stevie Wonder o The Jackson Five.

En definitiva, Detroit es una lotería y, normalmente, tienes todas las de perder y es esto justo lo que les pasó a los MC5, lo perdieron todo. Encuadrados en un rock duro, tocando el blues y lo que luego se llamará garage rock o protopunk, sus directos tenían una potencia inusitada; rabia, velocidad y un punto rebelde hicieron de su música algo sorprendente y un soplo de aire fresco dentro del pop algo rancio de los años 60, siendo de esto de hecho lo que catapultó a la fama al mencionado Iggy Pop o a otros grupos de protopunk, y lo que quizá fue la perdición de los de Detroit.

Portada de Rolling Stone dedicada a MC5 del 4 de enero de 1969

Tal fue el éxito de su sonido que aparecieron en la portada de la revista Rolling Stone en enero de 1969, antes incluso de la aparición de su primer álbum en febrero de ese mismo año,  con la conocida productora Elektra, que había producido, entre otros, los discos de los célebres The Doors. Este primer álbum, influenciado por la política de los Panteras Negras, a través de su “sucursal para blancos” (el White Panter Party), se llamó Kick Out the Jams. Es este sin duda el disco que más repercusión ha conseguido y seguramente el de más calidad. El sonido es el anteriormente mencionado, el asociado a MC5, algo de blues en cada canción y el mejor rock de garage de su época, como se demuestra en una de mis canciones preferidas, ‘Call Me Animal’, que bien podría estar incluida en esos discos que se consideran clásicos y que tan populares son. El álbum también tiene arrebatos de punk, esto es sin duda ‘Kick Out the Jams’, donde se grita y se agita hasta que uno queda exhausto y con la cabeza echando humo, totalmente sordo. Aún recuerdo a varias personas gritar: “Kick Out the Jams, motherfuckers!”, como hacían ellos en directo, al salir a la calle alguna noche de esas de perderse; me recuerdo incluso a mí mismo escribiendo en la pared de algún bar esto, que algún susto me costaría. Una maravilla.

En el año 1970 sacaron Back in the USA y en el 71 High Time, para en el año 1972, previa disputa con los sellos discográficos y problemas con las drogas, separarse definitivamente. Lo que viene después es poco interesante, más problemas con drogas, alguno convertido en productor musical y, lo más importante, Fred “Sonic” Smith, guitarrista, se casó con Patti Smith, formando parte también de su banda, hasta 1994, que muere de un ataque al corazón.

Al final, se diluyeron hasta ser algo mínimo en la historia de la música, toda la locura guitarrística, los tambores de guerra y los gritos desgarrados de alguien que quiere que le recuerdes fueron olvidados y se buscó a otras guitarras chillonas, otros tamborileros de otra tribu y otros gritones que sí podían ser famosos. Quizá puedan encontrar camisetas de los MC5 en algún mercadillo de algún festival y piensen que escribo de lo poco que sé con un aire demasiado pretencioso, no me importa, pero ahora miren arriba a la entrada del pozo que han cavado durante horas entre las camisetas de Beatles, Stones y demás, y que ahora se vienen encima suya para sepultarles, igual que el olvido a los MC5.

 

 

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Rodrigo Pérez

Rodrigo Pérez nace en Talavera de la Reina, donde ha colaborado con distintas bandas de las que ha sido despedido fulminantemente. Estudió Biología en Salamanca y Lengua y Literatura por la UNED.

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