John Lydon y el escándalo como modo de vida

John enseñando sus “podridos” dientes que le costaron un mote y 22.000 dólares en 2008.

 

Después de mis poquitas aportaciones para esta página, me ha parecido relevante el nexo común que une a los tres artículos, al menos anecdóticamente, y parece menester el dedicarle un artículo. Este elemento del que hablo es el ya pasado de rosca John Lydon, lo que alguno de los que me conoce se tomará a broma, pues creen a pies juntillas que le profeso una idolatría que no viene ahora al caso, pero que es falsa. La única verdad es que ha sido siempre “el perejil de todas las salsas” y cuando se le acabó su momento de protagonismo, supo labrarse su lugar en el candelero a golpe de escándalo, para que no se dejara nunca de hablar de él, este artículo será un repaso por los escándalos más estridentes del bueno de Johnny Rotten.

Que fue un icono en los años 70 de la música punk lo sabe a estas alturas todo el mundo. Durante su periplo como cabeza visible de este movimiento protagonizó un gran número de escándalos, justificados por la contracultura que abanderaba, siendo casi todos tan acertados como referencia para la música contestataria que vino después. Pero eso acabó muy pronto, concretamente en Winterland, San Francisco, en 1978, cuando los Sex Pistols se separan de golpe. Bien podía ser este el primer escándalo de la era Rotten Post-Pistols, pues las razones que llevaron a una de las bandas más famosas del momento a separarse son turbias y probablemente estúpidas. Lydon, en una postura que le acompaña durante toda su carrera artística, le echa la culpa a todo el mundo menos a él, sobre todo a Malcolm McLaren al cual profesaba un odio visceral. La realidad es que puede que Rotten tuviera gran parte de la culpa pues era propenso a ponerle problemas a todo y la gota que colmó el vaso, a parte de la adicción incontrolable de Sid Vicious a la heroína, fue el negarse a viajar a Brasil con el resto para encontrarse allí con Ronnie Biggs, el famoso ladrón del tren de Glasgow, y he de añadir que con buen criterio pues las escenas allí vividas son esperpénticas.

Justo después de esto se marcha a Jamaica con Richard Branson, ese loco magnate de Virgin -lo cual ya de por sí constituye un escándalo para mí- en representación de esta compañía para hacer un ‘scouting’ de músicos de reggae, el cual parece ser que no sirvió de gran cosa pues el amigo John pasó muy mucho de hacer nada, y se dedicó a disfrutar con su amigo Don Letts de la marihuana jamaicana.

Después de los Sex Pistols, funda PiL, una banda bastante recomendable de post-punk, con la que intenta sin necesidad estirar el chicle de la imagen punk (pues la banda por sí misma ya era muy buena) y protagoniza algún escándalo sin importancia, como el de 1980 en el programa de Tom Snyder, donde visiblemente enfadado se marcha en mitad de la entrevista, con lanzamiento de mala manera de micrófono incluido.

En esos locos años 80, Lydon vive uno de los escándalos más excéntricos de su vida al mantener un largo y duro litigio con Malcolm McLaren por los derechos de las canciones de los Sex Pistols (hasta aquí todo bien) y por, nada más y nada menos, que por su propio nombre, pues hasta que los jueces no le dieron la razón no pudo volver a usar su famoso apelativo Johnny Rotten.

Los 90 son buenos años para el escándalo ‘rotteniano’ pues en 1993 lanza su autobiografía Rotten: No Irish, No Blacks, No Dog, donde hace una apología absoluta del “yo lo he inventado todo” y del “todos tienen la culpa menos yo”. No tiene desperdicio ya que no deja títere con cabeza, alusión a John Lennon incluida, diciendo algo así como que el día murió acaba de entregarle una cinta con su música, vamos que no se quiere perder ni una.

Esto es lo único que se le ocurre en los últimos tiempos que hacer al bueno de John.

Tres años después, en el 96, tiene la feliz idea de volver a reunir a los Sex Pistols casi veinte años después y decide sustituir al malogrado Vicious (muerto en 1979) por el bajista original, Glen Matlock, al cual le había manifestado odio en público en multitud de ocasiones, incluido en su biografía donde confesaba haberle humillado por diversión y, por supuesto, había expulsado, junto con sus compañeros, de los Sex Pistols; una vez reunidos reculó a su manera ‘queriéndose’ de manera moderada con Matlock de nuevo, como si nada hubiera pasado. En el año 1997 tiene la no menos excéntrica idea de aparecer en un programa llamado Judge Judy, un programa de juicios (que creo que tiene su homólogo en la televisión española actual) donde mantenía un pleito en directo con un batería que le acusaba de inclumplimiento de contrato, este sería el primer paso en la aparición de Lydon en los programas de ‘dudosa reputación’ de la parrilla televisiva, pues en 2004, después que en 2000 le dieran su propio espacio en VH1 (TV Rotten), se enrola en el reality show I’m a Celebrity… Get Me Out of Here!, que consistía en sobrevivir en una isla desierta junto con otras celebridades, este formato les sonará pues, como no podía ser menos, también tiene su homólogo en la televisión de España. Después de ser expulsado de manera turbia –como no- y de protagonizar alguna escena realmente ridícula, se convierte en un auténtico aventurero y protagoniza una serie de programas para Discovery Channel, uno de insectos John Lydon’s Megabugs, uno de gorilas John Lydon goes Ape y otro sobre tiburones llamado John Lydon’s Shark Attack.

En 2008 protagoniza su escándalo más famoso siendo imagen de unos anuncios de una famosa marca de mantequilla británica, siendo incluso perseguido por una vaca en uno de ellos. Se le tachó por esto de vendido y de hipócrita, a lo que él, por supuesto, hizo caso omiso, y siento darle la razón pero, después de llevar años y años haciendo este tipo de cosas, las cuales yo me estoy molestando en enseñar, ¿no esperaba todo el mundo que siguiera en esta línea acaso? Ese mismo año volvió a unir a los Sex Pistols con sus consiguientes críticas, totalmente análogas a la de la gira del 96, y, a modo de anécdota, protagoniza un pequeño escándalo cuando participa en el Azkena Rock y, después de gritar con algo de malicia “Viva España” en Vitoria, recibe el golpe de un móvil en toda la cabeza, con su correspondiente cabreo.

Por aligerar un poco voy a pasar un poco rápido por los siguientes años hasta pasar al 2014. En este lapso de tiempo se metió con Ray Manzarek, el mítico teclista de The Doors, apestó con sus flatulencias durante un vuelo a Jay Kay de Jamiroquai, agredió a Kele Okereke de Bloc Party en un ataque presuntamente racista, alabó públicamente a Lady Gaga, agredió a una cantante llamada Duffy (que acabo de darme cuenta de que existía) en una entrega de premios, declinó pertenecer al Rock’n Roll Hall of Fame porque “is a piss stain” (una mancha de orina, vaya), dijo de casi todos los grupos por los que le preguntaron que eran una mierda (Gorillaz, Green Day u Oasis entre otros de una larga lista) y sacó un libro de recortes con diferentes recuerdos personales que costaba, nada más y nada menos, que 400 libras (unos 495 euros).

Por último, que es lo que me motivó a escribir este artículo, en este 2014 se une al reparto de la obra musical itinerante Jesucristo Superstar, donde interpreta al Rey Herodes y comparte reparto con artistas de la talla de ex-miembros de Destiny’s Child o ‘N Sync. No he visto ninguna imagen de esto y quizá dudar de la integridad moral del que se presta a hacer algo así está mal, pues lo mismo es un espectáculo grandioso, pero me permitirán que lo dude rabiosamente. Espero que con esto hayan comprobado que no es oro todo lo que reluce, pues dos, tres o cuatro años legendarios en la élite artística e intelectual pueden (y suelen) dar paso a décadas de arrastrarse por donde se puede, de anuncios publicitarios o de parasitar televisión haciendo lo que sea. Rotten no es el único, de hecho, se podrán contar por millares los que se han visto reducidos a esto, pero bueno, en tiempos difíciles como estos quizá esté todavía permitido decir: “Que se ganen la vida como puedan”.

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Rodrigo Pérez

Rodrigo Pérez nace en Talavera de la Reina, donde ha colaborado con distintas bandas de las que ha sido despedido fulminantemente. Estudió Biología en Salamanca y Lengua y Literatura por la UNED.

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