“After hours”, de The Velvet Underground: ¿demasiado “inocente y pura” para Lou Reed?

Portada de 'The Velvet Underground'
Portada de ‘The Velvet Underground’

Pese a quedar más que previsiblemente como un cerdo, confieso que hacía varias semanas que no limpiaba mi habitación. A diferencia de mi hermana o mis amigos, yo no encontraba motivos para barrerla, fregarla, limpiarla, hacer la cama, etcétera… hasta hace un momento, claro. Pensándolo bien, quizá no sea la cara, sino la habitación de uno, el auténtico espejo de su alma. No lo sé, pero he quitado una pila de pelusas.

También han aparecido otras cosas que no voy a detallar, y una de estas me ha recordado a la canción “After hours”, compuesta por Lou Reed para el segundo álbum de The Velvet Underground –publicado en 1969 y que se llamaba como la banda. Es Umbral quien, en Trilogía de Madrid, afirma que los escritores hacen lo suyo –escribir, claro- en tres circunstancias: 1) por inspiración; 2) por encargo, y 3) por pulsión: es decir, te ocurre X, te topas con Y, y eso te empuja a la escritura. Esto último es lo que me ha ocurrido esta tarde –de ahí la introducción de la habitación sucia y desordenada.

Quien canta en la ‘versión oficial’ de “After hours” no es Lou Reed, sino la baterista de The Velvet Underground, Maureen Tucker. El letrista neoyorquino declaró que la canción era “tan inocente y pura” que él mismo no se atrevía a cantarla*.

La canción es una de las menos tóxicas y pesimistas de todas las que compuso Reed, al menos, explícitamente. Sin embargo, “After hours” deja cierto regusto amargo; es una súplica que viene a decir: “Lo hemos pasado muy bien esta noche, hagamos todo lo posible para que no acabe, aunque sepamos que va a acabar”. Ese matiz triste es el que, en mi opinión, convierte al tema en delicioso.

En “After hours”, el Sol no ilumina, sino que cercena un momento feliz. El letrista no quiere que se acabe y por ello, prefiere la reclusión, cerrar las puertas y las ventanas para que, al menos, la noche artificial no termine. Escribe Reed/Canta Tucker:

Deja fuera la luz el sol y saluda a la nada,
todo el mundo baila y se lo pasa en grande.
Ojalá me pasara a mí.

Y después:

Si cerraras la puerta, la noche podría durar eternamente.
Deja fuera el vaso de vino y brinda por la nada.
Yo sé que algún día alguien me mirará a los ojos
y dirá: “Hola, eres la persona que yo buscaba”,
pero si cerraras la puerta, nunca tendría que ver el Sol otra vez.

La grabación musical no pudo ser más sencilla (y efectiva): Tucker cantó; Reed tocó la guitarra acústica, y Doug Yule, el bajo. Disfrutamos “After hours”:

*Aunque fue Tucker quien la interpretó en el disco, Lou Reed sí que la cantó en algún que otro directo. Aquí un ejemplo:

Comenta con tu usuario de Facebook

comments

Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Al utilizar nuestro sitio web, usted consiente el uso de cookies de acuerdo con nuestra política de cookies. Obtenga más información sobre: cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies