Diez joyas de Bob Dylan por su 73 cumpleaños

Dylan, durante la grabación de 'Highway 61 Revisited'
Dylan, durante la grabación de ‘Highway 61 Revisited’

Desde los pretéritos tiempos de Abel y Caín, según la Biblia, claro, la envidia se convirtió en deporte nacional de la Humanidad, quien apuntó y disparó siempre contra los más sabios, los más importantes, los más brillantes. Uno de estos ‘blancos’ recientes y habituales es Bob Dylan, quien este sábado 24 de mayo cumple 73 años. Hace una semana, un par de tipos lo acusaron por enésima vez de plagio, apuntando a sus memorias, las Crónicas Vol. 1, una publicación deliciosa, alejada del mundo rosa, pero muy personal: en pocos libros se describe tan bien a un músico.

El caso es que, pese a los buitres, el artista sigue haciendo lo mejor que sabe hacer: celebrando conciertos, preparando temas, regalándonos -metafóricamente, digo: Dylan es de todo, menos barato- algunas de las mejores canciones del último medio siglo.

Ya sabéis que en Acordes Modernos nos gusta casi en exceso la obra del de Duluth y que hemos hablado muchísimo sobre él, así que vamos a proponer una ‘play-list’ con esta decena de canciones.

Feliz 73 cumpleaños, maestro.

  • My back pages”, Another side of Bob Dylan (1964): “Ah, pero yo era más viejo entonces, soy más joven ahora”, canta Dylan en esta canción impresionista, personal y con voluntad de cambio. “Y me engañaron a pensar / que tenía algo que proteger: / el bien o el mal, yo definí los términos, / de algún modo más claro, sin duda”. Vamos a escuchar la versión que se interpretó durante el concierto-homenaje por los 30 años de carrera del artista, en la que participan, ni más ni menos, que Eric Clapton, Tom Petty, George Harrison, Neil Young y Roger McGuinn.

 

  • “It’s alright ma (I’m only bleeding)”, Bringing it all back home (1965): Quizá la canción más incendiaria de este disco, la más cínica y la más ‘anarca’. Dylan dispara con metralleta contra la hipocresía, los dioses humanos, los predicadores que “sermonean destinos perversos”, carteles de publicidad y los “señores” que “hacen las reglas para los sabios y los idiotas”. “Yo no tengo nada, nena / con lo que vivir de acuerdo”, concluye en un estribillo, como huyendo de todos aquellos acólitos que no querían hacer otra cosa que encasillarlo en un movimiento político.

 

  • One of us must know (Sooner or later)”, Blonde on blonde (1966): Agridulce disculpa de un Dylan que, sin querer, ha tensado demasiado la cuerda de una relación a la que su amante ha puesto punto final. “Pensé que estaba clarísimo / que regresarías en un momento; / no sabía que estabas diciendo adiós para siempre”. En el estribillo, asume que “tarde o temprano” uno de los dos sabría que “tú hiciste lo que se suponía que harías”. Interpretada con fuerza y frescura en ese maravilloso disco que cierra la llamada “Trilogía del Mercurio”.

 

  • Girl from the north country”, Nashville Skyline (1969). Originaria del segundo disco de Dylan -el famoso The freewheelin’-, esta canción crece en interpretación y sonido gracias a la presencia solemne de Johnny Cash, quien la interpreta a duo junto al cantautor de Duluth. La melodía de esta versión sería posteriormente utilizada por Dylan en “Oh, sister”. Llamada de atención a los admiradores de Sabina: comparen el contenido de esta canción con “Cuando aprieta el frío”, y luego me cuentan.

http://youtu.be/PGKLZTth2Xs

 

  • Forever young”, Planet Waves (1974). Quería huir en esta ‘play-list’ de los grandes éxitos de Dylan, pero me es imposible escuchar esta canción y que no se me pongan los pelos como escarpias. Jacob Dylan puede estar muy orgulloso del himno que le regalo su padre. “Que crezcas para ser virtuoso, / que crezcas para ser auténtico, / que siempre conozcas la verdad / y veas la luz que te rodea”. En un principio, Dylan tenía dudas de incluirla en Planet Waves; finalmente, incluyó dos versiones: la ‘original’ y una más rockera. Aquí escuchamos una de sus mejores interpretaciones: la que hizo en el concierto de despedida de The Band, recogida en la película documental The last waltz, de Martin Scorsese.

 

  • If you see her, say hello”, Blood on the tracks (1975). Una joya amarga del disco más sangriento de Dylan. “If you see her, say hello” es una canción desesperada pero también sosegada. Aún cuando ya no queda nada que hacer, aún cuando Dylan da a su amante por perdida para siempre, le dice a un tipo que, si la ve, que la bese, que le diga que siempre la ha respetado, que tiene “escalofríos” cuando recuerda la pelea que los separó. “No quiero cerrarle el paso / aunque el regusto amargo aún permanece, / desde la noche que intenté hacerla quedarse”.

http://youtu.be/vYQ3-1Y8kB4

 

  • Changing of the guards”, Street legal (1978). Inquietante y apocalíptico el “cambio de guardia” del que habla Dylan en esta poderosa canción, en la que destacan el saxofón y las voces góspel. Street legal no es un disco religioso pero sí místico, misterioso y plagado de imágenes y jeroglíficos -se huele la trilogía cristiana posterior-. Paisaje apocalíptico el que representa Dylan en esta canción, con el Edén ardiendo, “la luna de sangre fría”, “sacerdotes renegados y pérfidas jóvenes brujas”. Los protagonistas, un capitán guerrero y una doncella sufriente, a la que afeitan la cabeza, “desgarrada entre Júpiter y Apolo”.

 

  • Most of the time”, Oh, mercy (1989). Oh, mercy recoge, en mi opinión, la mejor colección de canciones que compuso Dylan desde que publicara Blood on the tracks catorce años antes. Una de las joyas que conforma la obra es “Most of the time”, una pieza cicatrizante, en la que Dylan cuenta cómo se está recuperando de una ruptura sentimental. Como en muchos otros temas del cantautor, no encuentro una única interpretación a su discurso y, en ocasiones, pienso que estamos ante una fanfarronada chulesca: en realidad, al tipo soltero no le va también y aún se acuerda de su ex amante. La última estrofa rezuma bilis a punta de pala: “La mayor parte del tiempo / estoy medio contento, / la mayor parte del tiempo / sé muy bien donde fue todo a parar, / no me engaño (…) ni siquiera me importa / si no la vuelvo a ver, / la mayor parte del tiempo”.

 

  • Tryin’ to get to heaven”, Time out of mind (1997). Cada estrofa de “Tryin’ to get to heaven” es una estampa bella, triste y ausente de esperanza. Dylan ha paseado por Missouri, donde no le dejaban en paz y de donde tuvo que “marchar a toda prisa”, se ha topado con gente en el andén y ha escuchado sus corazones, latiendo “como péndulos balanceándose de cadenas”, y lo único que quiere, finalmente, es llegar al Cielo “antes de que cierren la puerta”. “Cuando piensas que lo has perdido todo / descubres que siempre / puedes perder un poco más”. No apta para depresivos.

 

  • Long and wasted years”, Tempest (2012). Canción sosegada de desamor y memoria, casi recitada, en la que Dylan se dirige a una “amiga” disculpándose, pidiéndole que vuelva, y alternando versos sobre diferentes temas personales: “No he visto a mi familia en veinte años. / Esto no es fácil de entender. / Pueden estar muertos ya, / perdí su pisada después que ellos perdieran sus tierrras”, o “Creo que cuando me pusieron de espaldas / todo el mundo se incendió detrás de mí”. Y el amargo final: “Lloramos porque nuestras almas fueron desgarradas / demasiado por estas lágrimas, demasiado por estos largos años desperdiciados”.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

Un comentario sobre “Diez joyas de Bob Dylan por su 73 cumpleaños

  • el 24 mayo, 2014 a las 12:10 pm
    Permalink

    Bonito homenaje a uno de los más grandes, musicalmente hablando. Happy Birthday Dylan.

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