José Córdoba, ‘Chivi’: “Quemaba el Congreso, la Zarzuela, todo; un 95% de lo que hay ahí es basura”

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Uno entrevista a José Córdoba, el Chivi, o sea, como quien acude, por ejemplo, a un encuentro con el inventor de los cromos Panini o con el autor de los libros de Fray Perico. Decía Rilke que la infancia era la única patria feliz, la única verdadera, y fue en esa patria cuando no pocos de mis amigos, también yo, descubrimos canciones como “Radical” o “El abuelo es gay”. Muchos de los integrantes de mi generación escuchamos, quizás, por vez primera palabras/expresiones como “lefa” o “excitación anal” gracias a este ‘pornoautor’, palabra que él mismo crea “para definir a un cantautor diferente”. “No era un cantautor al uso: usa muchas palabras que en canciones normales no puedes encontrar, porque son muy burdas y muy zafias, y un lenguaje muy coloquial, que se utiliza con los amigos. Cuando vemos a una tía buena: “A esta me la follaba”. Y luego, hablar de cosas que a lo mejor el público desconocía que existían, pero que son cosas que están ahí: zoofilia, necrofilia…”, cuenta en Acordes Modernos.

A José Córdoba le gusta Sabina, y Serrat, y Perales, y la música clásica. Es un tipo tímido, amigable, no finge. Habla con humildad, honestidad y sin miedo a equivocarse. Quedo con él en una cafetería de Avenida de América. Me cuenta cosas de su último disco, Quince sombras de Chivi (Maldito Records, 2014), título que nace de una triple vertiente, “haciendo juego con Cincuenta sombras de Grey, con las quince canciones del disco y los quince años de Chivi, si contamos toda la época discográfica y las maquetas”.

Jesús: Quince sombras de Chivi es una colección de relatos, de historias.

Chivi: Me gusta contar historias, con imágenes surrealistas, como la que cuento en “Armagedón”, o canciones con una crítica muy mordaz o muy cruel, como “Amores que matan”. Fue viendo un programa de telepredicadores de esos de “Dios te ama” cuando se me ocurrió. Pero, sobre todo, hay historias. Por ejemplo: “Diosas y copas”. Intento mezclar las guarrerías con el surrealismo. También me gusta mezclar canciones que sean ‘más José Córdoba’, como “La prima de riesgo”, grabada con Fernando de Reincidentes, o “Cuando era bueno”, con Santy Pérez.

J: Las canciones se visualizan muy bien, son muy fotográficas.

C: Me considero un escritor de imágenes. Me gusta que la gente se pueda imaginar, pueda ver lo que estoy cantando. Creo que en todos los discos hay canciones con imágenes. En “Armagedón”, la imagen de la Zarzuela golpeando a Leonor con un vibrador en la cabeza… “Diosas y copas” es una pura imagen: le va faltando un ojo, los tres dientes, que lleva peluca… al tipo se le pasa el pedo y ve a la tía más fea.

J: El disco arranca con una de tus típicas introducciones.

C: Son un clásico. Grabamos más introducciones, pero la discográfica recortó. Decían que podía llevar a engaño que la gente viera veintitantos cortes y luego hubiera quince canciones. Quiero que en la próxima edición, aunque sea digital, estén esas introducciones. El del juicio con el juez Hez, que está en todos, me venía como anillo al dedo con el juicio de la infanta Cristina.

J: ¿Cómo ha sido el proceso de creación de estas quince canciones?

C: Me he divertido mucho escribiéndolas, sobre todo, “Amores que matan”, “Armagedón” y “Diosas y copas”. Yo soy muy de enviar lo que estoy haciendo a los amigos. Me acuerdo que le estaba mandando trocitos a Santy, grabados con el móvil, yo con la guitarra en casa y la voz, y Santy se reía. Luego, vas a un concierto, tocas la canción, ves que funciona, que el río se ríe tanto como tú haciéndola. Eso es lo mejor. Yo siempre he grabado lo que he querido. Se lo digo muchas veces a mi novia: “Sólo sé hacer canciones”. Soy un tipo extremadamente torpe, para el deporte, para todo. He tenido la suerte de encontrar un público que le gusta. Hacer reír es muy difícil, y más, llevando quince años. Emocionar es muy sencillo.

J: Como artista, ¿es más fácil ser José Córdoba o ser Chivi?

C: Es mucho más fácil ser José Córdoba. He tardado mucho tiempo en tener un puñado de canciones como Chivi con las que yo estuviera contento. Con las canciones que he hecho para los discos estoy satisfecho. Otra cosa es la producción. Uno no hace canciones para hacerse rico. Si quisiera, haría más cosas como Alejandro Sanz, Shakira… Yo hago canciones para que mi público, ese que ha estado conmigo quince años, se lo pase bien.

J: ¿Te han censurado alguna vez?

C: Únicamente tuve problemas con una canción que colgaron a mi nombre hace muchos años, la de los rumanos y los negros, que uno está ya harto de decir que no son mías, y enviar a un canal de Youtube un mensaje diciendo: “Oye, que la canción no es mía, quita mi nombre”. Por eso se me han caído conciertos.

J: Eres un tipo de izquierdas.

C: Yo soy de izquierdas, pero no de esta izquierda que tenemos ahora, que no es nada. Yo soy republicano y tengo unos valores. Yo quemaba el Congreso, la Zarzuela, todo. Un 95% de lo que hay ahí es basura pura. Da vergüenza el país en el que vivo. Que haya un fraude de tropecientos mil millones de euros, y en Valencia lo de la Gürtel, y en Cataluña lo de la independencia, y Bárcenas, y su puta madre. Yo no sé cómo queda dinero para pagar las cosas importantes: sanidad, educación, pensiones… Ahí incide mucho “La prima de riesgo”. Hablo de España y le saco los colores al país, porque lo creo necesario. Yo he estudiado Derecho, y lo que más me saca de quicio es la corrupción de la justicia.

J: Para ir finalizando, ¿cómo ves el actual panorama musical en nuestro país?

C: El cometido de las discográficas es contratar artistas que tengan talento, que puedan hacer una carrera a medio/largo plazo. Yo no veo normal gente que saque un disco, haga una gira y toque en el Palacio de los Deportes. Eso es súper cruel para el artista: si esa persona luego fracasa y tiene que tocar en el Rincón del Arte Nuevo… Mentalmente, para un artista, en un caso así, es complicado.

J: ¿Y el asunto de las salas? Hay muchos artistas que hasta tienen que pagar por actuar.

C: El problema de la música es que ha dejado de haber escalafones. Antes estaban las salas muy pequeñas, ojo, todo esto te lo digo según mi parecer. Hay salas como el Rincón del Arte Nuevo, para la gente que está empezando. Luego había salas para gente que había dado el salto, como Galileo o Clamores. Luego, estaban La Riviera o Caracol, y de ahí ya iban al Palacio de los Deportes o a Las Ventas. Ahora, los artistas que van a La Riviera están desapareciendo. Entonces, hay salas que cierran. Galileo y Clamores se mantienen porque la primera mete mucho monologuista y la segunda el jazz, con un público muy fiel. Ahora están los que están arriba del todo, y luego gente que empezó su carrera hace quince años, y se mantiene ahí. Pero como no sale gente nueva, las salas para la gente que está empezando pues están cerrando.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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