‘La deriva’, de Vetusta Morla: una obra maestra de los de Tres Cantos

vetusta-deriva

Mi primer contacto con el disco fue a través de los servicios de streaming donde fue lanzado. Me enfrenté al tercer trabajo de Vetusta Morla esperando algo muy concreto y la decepción inicial se convirtió en sorpresa con una obra magistral de los de Tres Cantos. Compré el disco a sabiendas de lo que escondía y, aun así, Vetusta Morla volvió a sorprenderme con uno de los diseños más bonitos que he conocido, un gran desplegable con las letras es el gran protagonista del paquete al que acompaña el disco (fabricado en negro, al puro estilo de las primeras playstation), elegancia pura.

Las canciones que ya desvelaron tiempo antes del lanzamiento (“La deriva”, “Golpe Maestro”) me hicieron pensar que Vetusta no quería reservarse los temas más cañeros, y sólo mostraron una punta del iceberg que me dejaba algo frío. Ya con el disco sonando al completo, los mejores temas salieron a flote. “La mosca en tu pared” demuestra que las grandes melodías surgen también de los ritmos más agresivos; “Fuego” se presenta como el tema más cercano al segundo álbum de los madrileños, Mapas, y tiene una de las melodías que más enganchan (espero con ansias el directo). “Fiesta mayor” con guitarras muy cuidadas y delays a porrillo, es el mejor ejemplo de que una gran canción no necesita de altibajos para triunfar. “¡Alto!” y “La Grieta” son los mejores teloneros que el tema culmen del disco, “Pirómanos”, podría tener, y es que, este último, es el resumen más significativo de la obra: atmósferas creadas a base de riffs de guitarra, prescindiendo del aire que daban los sintes en los trabajos anteriores, baterías diferentes y bastante bien cuidadas, y 3 minutos y pico de un Pucho que estruja su mejor voz para darle color al tema, sublime.

Con “Las salas de espera” regresa a mi memoria “Mi suerte” de Mapas, tema a medio gas que demuestra que Vetusta Morla es capaz de hincar su bandera en cualquier terreno. “Cuarteles de invierno” tiene uno de los mejores puentes que he podido escuchar en mucho tiempo. “Tour de Francia” es para los fans del ciclismo, entre los que, sinceramente, no me encuentro, y es que ningún hombre puede ser perfecto, lo que le concede el carácter humano de lo que parecía obra divina. “Una sonata fantasma”, o el descanso de nuestros tobillos, es el broche de oro perfecto a una obra que gusta escuchar de vez en cuando y que sin duda consolidará, aún más si cabe, a Vetusta Morla en la escena musical de nuestro país.

Comenta con tu usuario de Facebook

comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Al utilizar nuestro sitio web, usted consiente el uso de cookies de acuerdo con nuestra política de cookies. Obtenga más información sobre: cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies