“Station to station”, de David Bowie: la misteriosa historia del Delgado Duque Blanco

Bowie, en un concierto en 1976
Bowie, en un concierto en 1976

El Delgado Duque Blanco regresó “lanzando dardos a los ojos de los amantes”. Así arranca el discurso de David Bowie en “Station to station”, una canción del disco homónimo publicado en 1976. Tres minutos antes de que empiece a cantar, el músico nos sumerge en este sombrío e inquietante ambiente valiéndose del ruido de un tren circulando (conseguido con un teclado), una guitarra distorsionada, una batería que se introduce poco a poco, y un piano misterioso. Esta parte instrumental se repite varias veces, como si quisiera introducirnos en este (infra)mundo sin prisa pero sin pausa, de manera hipnótica y paulatina.

“The return of the thin white duke / throwing darts in lovers eyes”. El Delgado Duque Blanco, junto a Ziggy Stardust Major Tom, el alter ego más icónico/popular de toda la carrera artística de Bowie, se nos presenta en un mundo oscurantista, “doblando el sonido, dragando el océano, perdido en mi círculo”. Estamos ante una pieza minada de simbolismo. Confieso que, para entender uno de los versos, he tenido que tirar de bibliografía. Canta el genial artista británico: “Aquí estamos, un mágico momento desde kether hasta malkuth“. Resulta que estamos ante una referencia a la cábala judía, un sistema de símbolos místicos utilizados por los ocultistas desde la Edad Media. “Desde kether hasta malkuth“: desde la “corona” al “reino”.

Se entiende mejor la canción situándola en el contexto personal del artista. Station to station fue compuesto en una época en la que Bowie, según él mismo (y en mi opinión, exagerando el asunto), vivía a base de “leche y cocaína”. Tras el gran éxito conseguido con su disco anterior, Young Americans (1975), y terminar la correspondiente gira, Bowie se refugió en una gigantesca mansión en Los Ángeles, donde, según cuenta Paolo Hewitt en Bowie. Vida y discografía (Ed. Blume, 2013), “pasaba horas rodeado de velas negras, dibujando símbolos raros y obsesionado con la numerología”.

It’s not the side effects of the cocaine, I’m thinking that it must be love.

Quizás sea este último el verso clave de la canción, y uno de los más importantes para entender el disco. ¿Es Station to station un trabajo sobre la drogadicción, o una confesión religiosa? Antes se ha hecho referencia a la numerología. El relato del Delgado Duque Blanco está dividido en tres partes/canciones:

  1. “Station to station”: una especie de presentación.
  2. “Golden years”: una serie de consejos para abandonar la desgracia.
  3. “Word on a wing”: el tipo acepta los consejos de la canción previa y, digamos, que ‘se entrega’ a Dios.

En la cultura medieval cristiana, el tres es un número perfecto: simboliza el movimiento continuo y la perfección de lo acabado, amén de la Trinidad, especialmente, cuando uno de los vértices indica hacia arriba como dirección espiritual. Así, salvando las diferencias, podríamos establecer una comparación entre esta canción y este disco de Bowie, con lo que pocos años después haría Bob Dylan en Street legal primero, y en su trilogía de discos cristianos, justo después. El mensaje de “Station to station” (canción) recuerda mucho al ocultismo que emana de canciones como “Changing on the guards” o “New pony”; “Golden years” y “Word on a wing”, si bien no son tan explícitas como las canciones que Dylan incluyó en Slow train Saved, sí que se pueden catalogar como religiosas o metafísicas.

En definitiva, disfrutemos de una canción tan compleja como maravillosa.

http://youtu.be/fDXBeu3198c

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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