Felicitación agridulce a Joaquín Sabina por su 65º cumpleaños

sabina-bombin

Lo malo de una canción como “A mis cuarenta y diez” es que, en el momento en que Sabina cumplió cuarenta y once, el tema caducó como los yogures de Cañete. Y es una lástima, porque estamos ante una de las confesiones autobiográficas más mentirosas, crudas y bellas de Joaquín, una especie de grito vital, camuflado entre una melodía muy ‘dylaniana’, un testamento que tranquiliza a los alarmistas: “Pero sin prisas, que a las misas de réquiem nunca fui aficionado, que el traje de madera que estrenaré no está siquiera plantado”. Luego vino el marichalazo, y no veas el susto.

Año y pico después resucitó en Dímelo en la calle, un disco con canciones para tocar en teatritos, muy esqueléticas, compuestas algunas de ellas durante la etapa “19 días y 500 noches” -como “El café de Nicanor”, “Peces de ciudad”, “Arenas movedizas” o “Yo también sé jugarme la boca”-. Cuando la ciudadanía sabinera se disponía a hacer cola para celebrar, a golpe de “69 punto G” o “Vámonos p’al sur” la recuperación de Sabina, la discográfica anunció una faringitis gorda, que luego resultó ser una depresión de rocín, y ya puestos a especificar, tirando más a Othar -el temible equino de Atila- que a Rocinante.

Pasaron los años, dimos a Sabina por muerto, y entonces, zasca, vino un esfuerzo, un empujón de sus escuderos, Varona y García de Diego, en forma de Alivio de luto más bien soso, sin ninguna canción que pusiera el vello de punta -excepto “Nube negra”, escrita por el poeta Luis García Montero-, con melodías prestadas de Cohen -”Pie de guerra”- y de Francesco de Gregori -”Máter España”-, y lo más importante, imprescindible para que Sabina recuperara el hambre de los escenarios -al menos, aparentemente.

Después, una gira ultramarina de tapadillo, otra más rockera -”Carretera y top manta”, la mejor de Sabina en los últimos años-, los conciertos con Serrat, un nuevo disco –Vinagre y rosas, que no estaba mal, y punto-, un disco con Serrat, otra gira de conciertos con Serrat, y en estas que Sabina se planta en 65 años, este 12 de febrero de 2014, sin ganas de actuar en directo, porque dice que eso es cosa para los jóvenes, y confesando que no le apasiona escribir canciones, y que las que hace ahora salen por inercia, como pasatiempo. Claro: así no nos extrañamos de que trabajos a la altura de El hombre del traje gris o Física y química no vuelvan a repetirse.

Así, felicito a Joaquín por su 65 cumpleaños, como si de un familiar mío se tratase, ya que mi primera nana fue “Pobre Cristina”, de Mentiras piadosas, y mi canción del parvulario, “La del pirata cojo”, de Física y química, y el primer disco que regalé a una pseudo novia, Dímelo en la calle, y la primera vez -y única- que lloré al finalizar una relación, en los primeros años de la carrera, fue mientras sonaba “Amor se llama el juego”, y así. Sabina se encuentra entre esas cuatro/cinco personas que más han influido en mi vida, en mi forma de ser, en mi filosofía. Sin embargo, lo reconozco como algo lejano, como algo que ya fue y que no sigue siendo. ¿Será cosa de la edad? No lo creo. Si yo admiro a Sabina es por su trabajo, no por sus cuestiones personales, donde el menda no se mete. Y sus últimos trabajos, en mi opinión, no están mal, pero no brillan. En mi ‘lista de (artistas españoles) más escuchados’, digámoslo así, le han adelantado Extremoduro, Enrique Bunbury o Nacho Vegas. Es algo que, en parte, jode: ¿acaso Palosanto, el último disco de Bunbury, es mejor disco que Yo, mi, me, contigo? No lo creo. ¿O El manifiesto desastre, de Nacho Vegas, mejor disco que Esta boca es mía? Lo dudo. Pero la música es un proceso que tiene que regenerarse, vivir de los maestros del pasado, sí, pero en un tiempo presente, para no sonar rancio, cansino, o no sonar. Sabina prepara nuevo disco. Dice que está más ilusionado con este que con los cuatro o cinco últimos. A ver si es capaz también de ilusionar a algunos de sus admiradores. Lo echamos de menos desde hace mucho tiempo.

Felicidades, compadre.

Comenta con tu usuario de Facebook

comments

Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

2 comentarios sobre “Felicitación agridulce a Joaquín Sabina por su 65º cumpleaños

  • el 18 febrero, 2014 a las 4:05 am
    Permalink

    Jesús Úbeda ¿cómo va la vida?

  • el 19 febrero, 2014 a las 8:19 pm
    Permalink

    Bien, gracias.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Al utilizar nuestro sitio web, usted consiente el uso de cookies de acuerdo con nuestra política de cookies. Obtenga más información sobre: cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies