Un reencuentro con Platero y Tú

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La paciencia, a veces, se confunde con la prudencia enfermiza y con la cobardía no latente. Por eso, en este domingo por la tarde, en lugar de subir al segundo piso y preguntar a los albañiles rumanos que están destruyendo paredes a golpe de mazo -efectivamente: la obra eterna en mi bloque de edificios perdura-, si tienen, por ejemplo, permiso de obra, o si están cumpliendo la jornada laboral, pues me cago en la leche puta hacia mis adentros, y me ‘relajo’ poniéndome los cascos y escuchando música a todo volumen en el ordenador, porque el silencio es para maricones. El dilema final es el siguiente: ¿jaqueca por la ‘batukada’ de Benito y Manolo, o jaqueca por rock&roll? Pues el menda se queda con la B.

Así, mientras un albañil rumano ejercita su bíceps golpeando con su martillo una de las paredes que está justo encima de mi salón, y mientras el otro, con su mazo, hace temblar la lámpara y los cristales de la ventana de mi habitación, rebusco en mi archivo musical y, voilà, me reencuentro con dos discos de Platero y Tú, la banda que lideraron Fito CabralesIñaki Antón -hasta que Fito desembocó finalmente en Fito & Fitipaldis y ‘Uoho’ en Extremoduro. Son el Hay mucho rock&roll vol. 1 Correos. Escojo el primero, que es un recopilatorio inexacto, un disco muy completo, muy bien grabado y extenso. Lo de recopilatorio inexacto va por lo siguiente: al igual que Extremoduro, las grabaciones de los primeros discos de los Platero dejaron mucho que desear. Por eso, a principios de los dos mil, la banda regrabó muchos de sus temas.

Por ejemplo, escuchamos el “Ramón” original, de Voy a acabar borracho:

http://youtu.be/xR57fymJQFY

Y la versión última, mucho más pulida:

Hacía muchos meses, por no decir años, que no me sumergía en el mundo plateresco de Fito e Iñaki. Junto a Extremoduro, Platero y Tú fue, sin ninguna duda, mi banda de rock favorita, la que más escuché. Pertenezco a esa pequeña masa social que considera que el ‘producto Platero’ tenía mucha más calidad que el ‘Fitipaldi’. Canciones como “Si miro a las nubes”, “Voy a acabar borracho” o “Tras la barra” tienen clase, fuerza, enganche, física y química. Yo diría que sus mejores discos son 7, Correos -antes mencionado- y A pelo, grabado en directo. Concluyo aislado de la traca albañilera y más feliz este texto, recordándome más delgado y con acné, haciendo el gilipollas en mi habitación, creyéndome el mismísimo ‘Uoho’ haciendo un solo de guitarra, hasta que mi madre abría la puerta y yo hacía como que la cosa no iba conmigo.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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