“The Times They Are A-Changin'”, de Bob Dylan, cumple 50 años

Portada de "The times they are-a-changin'"
Portada de “The times they are-a-changin'”

Suena la guitarra esquelética de un jovencísimo Bob Dylan rasgando los acordes, sin mucha técnica pero cumpliendo con su cometido, de “The times they are a-changin'”, una canción que se grabó para un disco homónimo que este lunes cumple 50 años. “Venid gente, reuníos donde quiera que estéis y admitid que las aguas han crecido a vuestro alrededor, y aceptad que pronto estaréis calados hasta los huesos. Si creéis que estáis a tiempo de salvaros, será mejor que comencéis a nadar u os hundiréis como piedras, porque los tiempos están cambiando”.

Parece que Dylan se montó en la máquina del tiempo de Wells o en el coche cuántico del Dr. Emmett Lathrop, vio la que estaba cayendo en los años dos mil, compuso la canción y, de nuevo, regresó a 1963 para escribirla, tocarla, grabarla y convertirla en inmortal. “Venid senadores, congresistas. Por favor, oid la llamada y no os quedéis en el umbral, no bloqueéis la entrada“. Esto es una canción protesta en condiciones, y no las que escupen algunos raperos por el Metro de Madrid o algunos cantautores coñazos por cuevas con poca luz -en Madrid, salvo a Santy Pérez, a los Factótum y a José Córdoba; pero no a muchos más.

Mas conste que The Times They Are A-Changin no es un disco tan protestón o, al menos, tan social, como el anterior de BDThe freewheelin’ Bob Dylan. En The Times… arranca la desintoxicación directamente ‘comprometida’, por llamarla de alguna forma, de BD con los movimientos sociales, algo que estallará radicalmente en su próximo disco, Another side of Bob Dylan, un trabajo protagonizado por canciones de amor/desamor como “To Ramona” o “It ain’t me, babe”. En The Times brillan “One too many mornings“, con la nostalgia de una cabeza que gira “hacia la habitación donde mi amor y yo nos yacimos”, o la hermosísima “Boots of spanish leather”, con el tenso diálogo entre la chica que le pregunta al tipo que se ha marchado al “otro lado de ese océano solitario” qué le gustaría que le enviara, y el tipo responde que la quiere a ella, y ella volviendo a los objetos, y el tipo dándose finalmente por vencido: “Bueno, si tú, amor mío, piensas de esa manera, estoy seguro de que tu mente está vagando, que tus pensamientos no están conmigo, sino con el país al que te diriges”. Y remata: “Así que ten cuidado, ten cuidado del viento occidental, ten cuidado del tiempo tormentoso. Y sí, hay algo que puedes enviarme: unas botas de cuero español”.

La escuchamos en una versión reciente:

The lonesome death of Hattie Carroll” es otra de mis piezas favoritas no solo de este disco, sino de toda la obra de Bobby. Narra una pieza de periódico, una historia real, la tragedia de Hattie Carroll, una doncella de cocina que tenía 51 años y 10 hijos, que “recogía los restos de la comida de la mesa y vaciaba los ceniceros de todas las otras clases sociales”, y la de William Zanzinger, su asesino, quien mató a la pobre Hattie “con el bastón que hacía girar con su dedo ensortijado, en un hotel de Baltimore, donde se reunía la alta sociedad”:

La historiográfica “With God on our side“, una especie de recorrido por la Historia sucia de EEUU; “North country blues“, una especie de novela condensada de Steinbeck hecha canción; la costumbrista “Ballad of Hollis Brown”  la cruda y afilada “Only a pawn in their game“; la profética “When the ship comes in“, y la inquieta “Restless farewell” conforman uno de los mejores discos de la dilatada, variada y riquísima carrera de Bob Dylan.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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