“Venus in furs”: el himno al masoquismo de la Velvet Underground

'Venus en el espejo', de Tiziano
‘Venus en el espejo’, de Tiziano

El Año Nuevo apesta a superstición y a misterio trascendental con tanta copa rota, con tanta uva de la suerte, con tanta braga roja, como cortina de humo vapeado y perfumado -lo de fumar tabaco lo prohibió Zapatero-, efímera y etílica y festiva, que alimenta la amnesia voluntaria y consciente de esa España que, por unas horas, no quiere ser esa España, sino otro ente más edulcorado y menos sufriente. Cansado de todo esoterismo, hojeo y ojeo un libro sobre el Renacimiento, como vacunándome contra la superchería que se respira en el ambiente post-nocheviejero, y me encuentro con el cuadro que preside esta entrada: la Venus en el espejo, del pintor italiano Tiziano.

Leopold von Sacher-Masoch
Leopold von Sacher-Masoch

En esta obra se inspira el conocido relato La venus de las pieles, del escritor austriaco Leopold von Sacher-Masoch. El autor la precede con una cita bíblica, del libro de Judit: “Dios le castigó, poniéndole en manos de una mujer”. En el relato, Severin von Kusiemski -basado en el propio Masoch- describe cómo fue su relación con Wanda don Dunajew. El protagonista extorsiona a su amante para que ella lo trate como un esclavo y lo humille, vestuario de cuero y piel incluido. “Nada enciende más mi pasión que la tiranía, la crueldad y, sobre todo, la infidelidad de una mujer hermosa”, dice Severin.

A finales del siglo XIX, el psiquiatra alemán Richard Freiherr von Krafft-Ebing, en su tratado Nueva investigación sobre la Psicopatía del Sexo, acuñaba los términos de “sadismo” -por el Marqués de Sade– y de “masoquismo” -por Masoch-. Resulta que sadismo y masoquismo no son términos sinónimos, y que el vocablo “sadomasoquismo”, en realidad, es un acrónimo imposible: según el Manual de diagnóstico de los trastornos mentales (DSM-IV), el masoquismo es la excitación sexual producida por el sufrimiento propio, ya sea por dolor físico, ya sea por humillación, etcétera; por otro lado, el sadismo se define como las “fantasías sexuales recurrentes y excitantes” que implican actos no simulados en los que “el sufrimiento psicológico o físico de la víctima es sexualmente excitante para el ejecutor”. Resumiendo: en el masoquismo, es la víctima la que se pone cachonda; en el sadismo, el verdugo.

Todo esto desemboca en una canción compuesta por Lou Reed, “Venus in furs”, incluida en el primer disco de la Velvet UndergroundThe Velvet Underground & Nico (1967). Envuelto en una melodía oscura y psicodélica, el músico neoyorquino fotografía con precisión poética un ritual -o como se diga; no soy experto en esta materia- masoquista: “Botas brillantes, brillantes de cuero / la niña del látigo en la oscuridad, / viene con un cascabel tu esclavo, no lo abandones. / Golpéale, mi ama, y cura su corazón”. En la canción, la referencia a la obra de Masoch es directa: “Severin, Severin, habla tan débilmente, / Severin, puesto de rodillas. / Prueba el látigo, en un amor que no se da a la ligera. / Prueba el látigo y, luego, suplícame”. A mí me gusta mucho esta canción y, por ello, quiero que, en Acordes Modernos, se inaugure el 2014 con un artículo referido a ella. No me enrollo más. La escuchamos.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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