‘Hunky dory’, la primera maravilla discográfica de David Bowie

Portada de 'Hunky dory'
Portada de ‘Hunky dory’

La gran leyenda mediática de David Bowie arranca, quizás, con The rise and fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars. En 1976, el artista británico declaró: “Me convertí en Ziggy Stardust. David Bowie desapareció por completo, como si hubiera salido por la ventana. Todos trataban de convencerme de que era un mesías… y yo acabé perdiéndome del todo en esa fantasía”. Seis meses antes de que el alter ego extraterrestre, andrógino y legendario del artista británico anunciara a comienzos de 1972 que la Tierra sufriría un apocalipsis en el próximo lustro, el 17 de diciembre de 1971, el Bowie más Greta Garbo publicaba su primera gran obra maestra: el mítico, redondo y caleidoscópico Hunky dory.

En febrero de 1971, el músico londinense viajó a Estados Unidos para promocionar su anterior trabajo, el épico The man who sold the world. La crítica estadounidense lo aplaudió, pero su éxito comercial fue más bien discreto, no llegando tan siquiera a aparecer en las listas yankis de los discos más vendidos. Pese a esto, Bowie inhaló el aire de un país mucho más efervescente, vanguardista y tóxico que su tradicional, monárquica y formal Inglaterra. Así, la Velvet Underground, Andy Warhol y Bob Dylan ocupan un lugar preferencial en la obra. Incluso el título del disco, “Hunky dory”, corresponde a una expresión muy utilizada en EEUU que significa “Está todo bien”. En 1972, declaró: “Hubo razones para el cambio. Sucedieron dos cosas importantes… En primer lugar, fui a Estados Unidos para promocionar The man… durante tres meses y, cuando regresé, tenía una percepción completamente nueva de la composición, por lo que mis canciones empezaron a cambiar desde ese mismo momento. En segundo lugar, a mi vuelta contaba con una nueva discográfica, RCA, así como con una nueva banda”.

Y es que Bowie ya tenía en su equipo a los excelentes escuderos que, pocos meses después, formarían su banda más reconocida, “Spiders from Mars”: Mick “Woody” Woodmansey, a la batería; Trevol Border, al bajo; Rick Wakerman, al piano, y Mick Ronson, como guitarra solista. De la producción del disco se encargaría Ken Scott, sustituyendo al productor habitual -previa y posteriormente- de Bowie, Tony Visconti, y “asistido por un actor”, el propio Bowie. En una entrevista concedida a Rockaxis.com, Scott se refirió a las grabaciones de Hunky dory y de Ziggy Stardust así: “Fuimos haciendo lo que cada canción pedía. No hicimos nada pensando en lo que se estaba haciendo en otros lados, ni para distanciarnos ni para imitar”. Empezaron a grabar en junio de 1971, en los Trident Studios de Londres, y terminaron el disco en tan solo dos semanas.

Hunky dory está compuesto por diez canciones compuestas por David Bowie más un ‘cover’ -“Fill your heart“, de Biff Rose y Paul Williams-. Arranca con el mítico “Changes“, casi toda una declaración de intenciones: “Extrañas fascinaciones me fascinan, los cambios están tomando el ritmo, los estoy atravesando”. Continúa con “Oh! You pretty things“, canción que Bowie compuso, en un principio, para el cantante Peter Noone -y que, con este, alcanzó el 12º puesto en las listas de ventas de Reino Unido en mayo de 1971-, y con la cactácea “Eight line poem”.

La cuarta canción que ofrece Hunky dory es “Life on Mars?”, en mi opinión, una de las canciones más brillantes en toda la carrera de Bowie -por no decir que es la mejor-. El maravilloso viaje surrealista y escapista en el que nos sumerge el británico en este tema poco tiene que ver con una ruptura sentimental. En 1967, los franceses Claude FrançoisJacques Revaux compusieron una canción titulada “Comme d’habitude“. Un año después, el representante de Bowie, Ken Pitt, pidió a su representado que la adaptara, y este compuso una canción titulada “Even a fool learns to love”. Pitt pensó que el proyecto seguiría adelante en formato de ‘single’ para la discográfica Decca, pero el asunto quedó en agua de borrajas. Paralelamente, el más popero Paul Anka viajó a Francia, escuchó el “Comme d’habitude”, compró los derechos de la canción, reescribió su letra y se la ofreció a RCA y a Frank SinatraResultado: el archiconocido “My way”. Cuando Bowie se enteró de todo esto, se pilló el rebote y, producto de ese encabronamiento, compuso esta joya:

http://www.youtube.com/watch?v=v–IqqusnNQ

Tras “Life on Mars?” suena “Kooks“, compuesta para su hijo recién nacido, Zowie, y la misteriosa “Quicksand“, en la que Bowie se pregunta si es “el nombre de trenzado en los ojos de -Greta- Garbo” o si debería “besar el colmillo de la víbora”, entre el “reino sagrado de Himmler” y las “mentiras de Churchill”. “No creas en ti mismo, no se engañen con la creencia. El conocimiento viene con la liberación de la muerte”, canta en el estribillo. Después, suena “Fill your heart” -el ‘cover’ antes mencionado-, “Andy Warhol” y la interesante “Song for Bob Dylan“. Me gusta mucho cómo define Bowie la voz del genio de Duluth: “Como de arena y pegamento”. En este tema, el músico londinense pretende mostrar a Dylan como la cara visible del auténtico Robert Zimmerman: “Y usted se sentó detrás de un millón de pares de ojos, y les dijo cómo veían; después, perdimos el hilo de sus pensamientos”. Hay que señalar que, a principios de los 70, Dylan estaba en unas horas algo más que bajas: Self Portrait fue un desastre y el tipo quiso refugiarse de unos ‘fans’ que hasta rebuscaban en sus contenedores de basura. Rematan la faena “Queen bitch” -un homenaje a la Velvet Underground y a Lou Reed– y “The Bewlay brothers“, definida como una canción llena de trampas y pistas falsas “para confundir a los desaforados seguidores del significado oculto de sus letras”, según cuenta Paolo Hewitt en Bowie: vida y discografía (Ed. Blume, 2013).

Honky dory solo vendió 5.000 copias en los tres primeros meses de su lanzamiento, pero en la actualidad está considerado, tanto por sus admiradores como por la crítica, como una de las grandes obras maestras de toda la discografía de Bowie. Y en Acordes Modernos celebramos con júbilo y admiración su 42º cumpleaños.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

2 comentarios sobre “‘Hunky dory’, la primera maravilla discográfica de David Bowie

  • el 7 mayo, 2016 a las 11:34 pm
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    Siempre me fascinó Quicksand, desde la primera vez que la escuché, siendo un niño, hasta hoy día, especialmente ese estribillo que me vuelve loco…Aún sigo intentando descifrar el mensaje de la canción, sobre todo eso de que el conocimiento viene con la liberación de la muerte…¿ Alguna opinión al respecto?

  • el 3 noviembre, 2016 a las 8:20 pm
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    la muerte nos libera de la vida. O la muerte y la vida son la misma cosa. Se trata de escoger contar desde el inicio o desde el final.

    Quizás Bowie quiere decirnos que con la muerte en el horizonte, siempre presente, no podemos ser libres. Y para poder conocer hemos de desprendernos de los corsés.

    Si es eso estoy de acuerdo.

    Sin embargo, las metàforas de Bowie, pretenden el desconcierto, no hemos de razonarlas. Si nos conmueve ya vale

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