Javier Krahe: “¿Por qué tengo que aceptar una doctrina que viene de fuera, de otro?”

Krahe y Fernando Anguita, durante el concierto de presentación del disco
Krahe y Fernando Anguita, durante el concierto de presentación del disco

Pesimistas, agoreros, alarmistas, enterradores mediáticos y esposas del Reverendo Lovejoy que (también) piensan en los niños: silencien las bocinas, apaguen las luces rojas, abandonen el búnker, pues toca tranquilizarse. Javier Krahe no se va a retirar tras el lanzamiento de su último disco, Las diez de últimas. El cantautor madrileño escogió un título ambiguo, metáfora del tute mediante, para que cada individuo lo interprete como le venga en gana. Entrevisto a Krahe en la Residencia de Estudiantes, esa bendita y laica olla donde la generación del 27 –Lorca, Dalí o Buñuel se hospedaron en ella- gestó su genuina y maravillosa sopa orgánica y cultural. Me atiende antes de que, junto al periodista Javier Rioyo, presente formalmente Las diez de últimas, muestrario concertil posterior incluido. Nos sentamos en unas sillas de esparto muy españolas, muy frecuentes, por ejemplo, en los pueblos de La Mancha. Apunta Krahe: “Sí, pero estas son como más modernas. Las sillas de esparto de toda la vida no te meten tan para adentro como estas”. Y al ataque con la interviú:

P: ¿Siguen siendo Las diez de últimas las diez últimas canciones que ha hecho Javier Krahe?

R: Exactamente sí.

P: La última vez que nos vimos me dijiste que una se había quedado fuera.

R: Esa canción se llama “La piedra madre de la ley”. A lo mejor la reescribo, pero está estructurada. Va sobre los que viven de la delincuencia: la policía, la judicatura, los funcionarios de prisiones, los fabricantes de cerrojos (risas). En fin, todos están al cargo del delincuente.

P: ¿Cuándo empiezas a componer este grupo de canciones?

R: Hace dos años, aunque puede que, a lo mejor, ya tuviera hecha alguna. Espera: han pasado dos años desde que saqué Toser y cantar… Sí, pues dos años. Generalmente, yo sacaba los discos cuando tenía trece o catorce canciones, y acababa escogiendo once. Este lo he hecho teniendo once canciones y escogiendo diez. Quizá he rendido menos estos dos últimos años.

P: Eres un gran defensor de la ‘causa del perezoso’, pero leyendo el libro que acompaña a Las diez de últimasEl derecho a la pereza, de Paul Lafargue, te das cuenta de que más que reivindicar la pereza, lo que reivindica es el derecho al ocio.

R: Sí. Más que un libro es un opúsculo. Lafargue no se refería a hacer nada, sino a desarrollarse en el ocio. En este sentido, fue un pionero. Bueno, los griegos fueron los primeros en hablar de la pereza. Eran muy perezosos y por eso fueron tan brillantes. De la pereza también habló Marcuse en Eros y civilización, cuando reflexionaba lo siguiente: si se inventan máquinas cada vez más modernas que facilitarían los modos de vida de la gente, ¿por qué cada vez hay más trabajo?

P: Defíneme Las diez de últimas.

R: Más de lo mismo. Es un disco formado por canciones de humor y de amor. Son muy narrativas. Se nota que están hechas por mí. Yo siempre intento innovar, pero luego veo el resultado final y digo: “Anda, cómo se nota que es mía” (Risas). Es un disco surgido de la amistad con mis músicos, y ellos han sido quienes se han encargado de hacerlo. Grabarlo fue un placer.

P: ¿Es “Agua de la fuente” un canto a la introspección?

R: Cuando uno se pone a pensar, me salen dos docenas de temas para hacer canciones, pero nunca las hago todas. Además, en esa canción luego aparece una mujer, y es entonces cuando paras y dices: “Ya está, conseguido”.

P: En “Mariví” te olvidas de una fémina.

R: Bueno, tú ya sabes que yo baso muchas de mis canciones en hechos ficticios (Risas). Yo canto todo en primera persona y parece que me sucede a mí, pero yo me invento lo que quiero. Aún así, es difícil olvidarse de una mujer, y confundirla con otra. “Mariví” va sobre la memoria errónea.

P: La que no está basada en hechos ficticios es “Fuera de la grey”.

R: La empecé cuando fui absuelto del “atentado contra la libertad religiosa”. Era curioso: había acusación, pero no acusador. Se fueron retirando los primeros que formaron la denuncia. Lógico: no querían hacer el ridículo. Además, el asunto había prescrito: el vídeo tiene treinta años.

P: ¿Es una autobiografía de tu ateísmo?

R: Sí. El germen surgió en pleno instituto. En la adolescencia empecé a sentirme incómodo con la religión, lo que pasa es que no tenía capacidad de demolición del asunto. Decido ser ateo más tarde, con 21 años.

P: Tú que eres un ‘activista de la pereza’, ¿son los creyentes más perezosos que los ateos?

R: Los creyentes creen por vagancia, sí. No veo otro motivo. No entiendo cómo alguien puede necesitar un pastor. No se les ocurre ningún alivio para entender la vida, y dicen: “Que me lo den hecho, me voy a creer lo que me digan”. Yo digo: la doctrina que viene de fuera, de otro, ¿por qué tengo que aceptarla yo? ¿Por qué creer lo que te dicen otros? Además, que lo que te dicen es: “Como esta vida es insatisfactoria, te voy a ofrecer otra vida satisfactoria, pero cuando ya no estés”. ¡Pues vaya negocio!

P: En “Con pasos cerriles” aparecen montes literarios y femeninos, pero, ¿cuántos montes has escalado de verdad?

R: El pico de Abantos, en El Escorial, de 1.500 metros (Risas). Y con pasos cerriles voy desde hace muchos años.

P: “Tombuctú” sí que es una canción ficticia.

R: Efectivamente. Ni he estado en Tombuctú, ni en Suecia, ni en el Himalaya (Risas).

P: En “Décimas con aguarrás” aventuras un futuro de “desolación y pan duro”. ¿Te crees el discurso ese del Gobierno que dice ya estamos saliendo de la crisis?

R: No me creo el discurso del Gobierno en absoluto. Creo que queda desolación y pan duro para mucho rato.

KRAHE PRESENTACIÓN 2P: A ti que te ha perseguido la ‘censura democrática’ hasta hace nada, ¿crees que te puede afectar en algo la Ley de Seguridad Ciudadana? ¿Qué te pareció la persecución mediática que sufrió tu amigo Albert Pla por declarar que le daba asco ser español?

R: No temo nada. Lo de Albert Pla… Al día siguiente de decir eso, vino a mi casa. Iba camino a Cáceres, donde tenía un concierto. Yo no le comenté el asunto, y el tampoco dijo nada. Veinticuatro horas después, pongo la tele y veo en el telediario a Pla, con el siguiente rótulo: “Albert Pla, aclamado en el teatro principal de Cáceres”. Hay que recordar que antes de la cadena humana esta que hubo en Cataluña por la Diada, Pla dijo que no iría porque: “Me voy a España a cantar en español para los españoles”. ¿Cómo pueden meterse con alguien así?

P: Para finalizar, ¿cuándo vienen los próximos conciertos?

R: ¡Uy, tengo muchos! Por toda España, no merece la pena hacer la lista, porque es muy larga. En Madrid estaremos una semana entera en el Café Central, del 23 al 30 de diciembre. En fin, ya lo sabes (Risas).

 

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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