Breve trilogía de “Perfect day”, de Lou Reed

lou-reed-transf

1

Agosto de 1972, Londres, SoHo, estudios Trident. Mick Ronson se caga en la puta por decimoquinta vez en los últimos quince minutos. David Bowie da instrucciones. Lou Reed acude al lugar con cierta indiferencia. Los que controlan el cotarro son Ronno Ziggy, no tiene banda propia -cambió el liderazgo de la Velvet por la taquigrafía en la empresa familiar: eso lo dice todo- y presenta once canciones con los acordes equivocados. Una de ellas, se llama “Perfect day“. Reed toca la guitarra y provoca, de nuevo, la ira de Ronson: el artista neoyorquino no se está dando cuenta de que el instrumento está desafinado. Ronno se enfada y le pregunta en inglés a Reed, con otras palabras, claro: “¿tú de qué pollas vas?”. El ex Velvet Underground no asume su culpa, dice que está libre de pecado y señala a los instrumentos. Pese al complicado temporal tormentoso, no solo concluye con magia y genialidad la grabación de este tema, sino la de un disco entero, Transformer, en tan solo nueve días.

2

TrainspottingDanny Boyle, 1996.

Y 3

La pasión caduca, como los yogures que ingiere el ministro Cañete, pero, mientras existe y palpita, mientras se huele y se masca, la pasión es una descarga eléctrica para el alma, el corazón y la sinrazón. Ahí tienen a Leo y a Susana. Siete meses, creo, que están juntos: van al cine, comen palomitas, se dan paseos por el templo de Debod, follan, se escriben todas las noches, y así. Temo por estos amigos: como pareja, el mundo dejará de ser una pared blanca para ellos no tardando. Esta tarde han estado tomando unas cervezas conmigo, en mi casa. Los veía tan acaramelados, tan no aptos para diabéticos, tan felices, tan próximamente infelices. Leo ya me ha dicho que le apetece una noche en El Caladero, para revivir viejos tiempos con los amigos. No lo sabe Susana, claro. Ese es el primer síntoma de que su pasión ha empezado a extinguirse. Me recuerdo con mi ex novia, hace tres años, diciéndole que me iba con Pablillo y Jonás a tomar algo a un pub irlandés para acabar finalmente en El Caladero, sufriendo como un condenado a trabajos forzados, como un crucificado, mientras veía a mis amigos liarse con guiris; mientras las mujeres, que son sabias y huelen perfectamente cuando tienes novia, te acosan, te bailan, se te restriegan. Mi cabeza, que le pone banda sonora a todo, marca la ‘track 03’ de Transformer. Suena en mi melón “Perfect day”. Mi cerebro enmarca los versos finales de la maravillosa canción de Lou Reed: “Cosecharás lo que has sembrado“.

http://www.youtube.com/watch?v=1e9npuzxPQQ

Comenta con tu usuario de Facebook

comments

Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Al utilizar nuestro sitio web, usted consiente el uso de cookies de acuerdo con nuestra política de cookies. Obtenga más información sobre: cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies