“Political Incorrectness”: declarando principios con Loquillo y Luis Alberto de Cuenca

luis-alberto-cuenca-loquilloEspaña es un país -sociológicamente- hablando de izquierdas. Yo, como decía Ortega y Gasset, soy yo y mis circunstancias. Me he criado en un ambiente cultural-nacional de izquierdas, de una izquierda no roja, sino más bien rosa, no comunista, sino progre, izquierda de palabra y no de acción, perra ladradora y poco mordedora, y así.

Por eso, salvo excepciones, a nivel nacional, digo, uno siempre ha preferido los músicos de izquierdas a los de derechas, los novelistas de izquierdas a los de derechas, los ensayistas de izquierdas a los de derechas, los poetas de izquierdas a los de derechas. Eso es una gilipollez supina de la que me conseguí desenganchar no hace tanto tiempo, y así, uno descubre, por poner tres ejemplos, a Borges, a Agustín de Foxá, y a Luis Alberto de Cuenca.

El poeta Luis Alberto de Cuenca escribe como los ángeles (de derechas). Yo acabo de terminarme una antología que se titula Mitologías, publicada en 2001, y acabo de echarle el guante a El reino blanco, libro que publicó hace tres años. Uno no llega a Luis Alberto de Cuenca motu proprio, sino gracias a Loquillo, que en 2011 publicó un disco llamado Su nombre era el de todas las mujeres, y en el que pone melodía, ritmo y rock del güeno a una decena de poemas de LAdC.

Cuando uno se adentra en lo desconocido siempre agradece que el comienzo sea, al menos, notable, que te enganche, que te adhiera. “Political incorrectness” cumple los requisitos. Al margen de la música y de la interpretación, que me parecen fetén, me encanta hasta la humedad la letra, o sea, el poema de Luis Alberto de Cuenca. ¿Por qué? Porque uno, que está harto de convencionalismos de la izquierdona (que también existe) y de la derechona, de canciones del estilo “te echo mucho de menos” y “hay que acabar con el capitalismo” (pero cobrando de él), agradece versos de ruptura, de fuera de juego, de norma, lúcidos, brillantes, inteligentes, irónicos, magníficos.

Por eso, reproduzco el poema (y marco en negrita mis versos favoritos) justo antes de que escuchemos al Loco cantarla.

Sé buena, dime cosas incorrectas
desde el punto de vista político. Un ejemplo:
que eres rubia. Otro ejemplo: que Occidente
no te parece un monstruo de barbarie
dedicado a la sórdida tarea
de cargarse el planeta. Otro: que el multi-
culturalismo es un nuevo fascismo,
sólo que más hortera, o que disfrutas
pegando a un pedagogo o a un psicólogo,
o que el Mediterráneo te horroriza.
Dime cosas que lleven a la hoguera
directamente, dime atrocidades
que cuestionen verdades absolutas
como: “No creo en la igualdad”. O dime
cosas terribles como que me quieres
a pesar de que no soy de tu sexo,
que me quieres del todo, con locura,
para siempre, como querían antes
las hembras de la Tierra.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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