Madrid y los ‘castings’ para la música del régimen

musico-calle-madridEn octubre/noviembre del año pasado, el por entonces vicealcalde de Madrid, Miguel Ángel Villanueva (quien dimitiera en enero tras el trágico escándalo o la escandalosa tragedia, escojan ustedes, y terrible, eso sí, del Madrid Arena), anunció en Telemadrid que los músicos deberían solicitar una autorización a la Junta Municipal para poder tocar en la calle. Con esta medida se oficializaba la música callejera: en las vías de la capital de (¡CUÁDRENSE!) España no podría actuar quien quisiera, sino quien quisiera el consistorio de la Villa.

El martes, el concejal que preside el distrito centro, David Erguido, anunció la inminente entrada en vigor de la normativa para “regular” el ruido. Es curioso lo del PP: tan (aparentemente) liberales en el discurso económico, pero tan intervencionistas a la hora de decirle (imponerle) al personal un modo de vida… que tampoco es el suyo, porque, por ejemplo, no todo el mundo puede ir a la peluquería con el coche del Ayuntamiento, ni a todo el mundo, de la noche a la mañana, se le aparece un Jaguar (coche, que no fiera amazónica) en su garaje.

El centro de Madrid ha sido declarado Zona de Protección Acústica Especial y, por ello, los primeros afectados son los cantantes callejeros, mucho más ruidosos, según el consistorio regido por Ana Botella, señora de  Pechotes, que, por ejemplo, los coches, los autobuses, los festivales, las manifestaciones, las concentraciones, los desfiles, y así. Los peperos municipales dicen que no, que para nada prohíben, que lo que hacen es proteger “el escaparate turístico” (perdón por el descojone), porque hay que procurar dar “la mejor imagen posible” de la ciudad, y esos tópicos que tan mal emplea el PP. Ojo: el PSOE los emplea de igual manera, pero al ser España sociológicamente de centro-izquierda, el ciudadano medio los digiere mejor. Somos así de necios, señores, sí.

Por tanto, el Ayuntamiento establece filtros: el músico que quiera tocar en la calle deberá acudir a una convocatoria de pruebas “de calidad”. En ellas se realizará una audición y se pedirá la presentación de un currículum para que el jurado sepa de dónde vienes y qué bagaje tienes. El reglamento creo que se publica en septiembre u octubre, pero ya sabemos que la vestimenta del artista también es evaluable: es decir, si te presentas con una túnica, te mandan a la mierda; si vistes de Armani, progresas adecuadamente.

Yo creo que el Ayuntamiento de Madrid, uno, la está cagando; dos, debería aplicarse el cuento. Quiero decir que la democracia española tiene un casting (malo, pobre, tardío) llamado elecciones municipales/autonómicas/nacionales. En el caso de la capital de España, el casting de los ciudadanos lo superó Alberto Ruiz Gallardón, no Ana Botella. El alcalde electo recibió una oferta mejor del club nacional y, a dedo, eligió a la señora de Aznar como sucesora. Bien: que el Ayuntamiento de Madrid convoque un casting para elegir regidor. Si gana Botella, me callaré como una puta en Semana Santa, pero al menos tendrá/tendré/tendremos la conciencia tranquila en el sentido de que la ley es igual para los músicos y para los políticos.

Vaya gilipollez utópica eso último que he escrito.

Váyanse a la mierda con sus castings.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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