Calamaro y la adicción inexplicable

calamaro-conciertoEl otro día escribí sobre “Cuando no estás“, el último videoclip de Andrés Calamaro, protagonizado por su novia modelo buenorra. Es una canción de amor, en el que el yo poético canta a una amada ausente. El argumento es típico. Sobre esto se han escrito toneladas de folios y se han compuesto millones de canciones. “Cuando no estás” no es maravillosa, sin estar mal del todo. Sin llegar a la cuchillada de mi compadre Santy Pérez -“malo, malo, malo”, me suelta por Twitter-, creo que el rockero argentino tiene piezas mucho mejores. Por ejemplo, a mí no me gusta que, nada más empezar la canción, te encuentras con una rima de “mundo” y “segundo“, un cliché con infinitas huellas.

El caso es que pese a considerar que “Cuando no estás” no pasa, en mi opinión, de ser una canción que no está mal, no he podido parar de escucharla en los últimos 2-3 días. Supongo que las circunstancias personales influyen y que cada canción tiene su momento. Añado que, visualmente, el videoclip es muy bello: ver a dos mujeres tan guapas meterse mano no es algo que te empuje a apartar la vista (Perdón por el paréntesis, pero a mí me recordó a un relato que Candy Daisy publicó en el blog de literatura erótica Veso Negro, bitácora, por cierto, que recomiendo hasta la enfermedad).

Musicalmente hablando, Calamaro provoca en un servidor una adicción inexplicable. Te incrusta en el cerebro canciones que, a priori, te parecen del montón. Las escuchas una y otra vez hasta el cansancio, buscas un quid y no lo encuentras, no sabes por qué sus temas no se te van de la cabeza, y nunca consigues expulsarlos de tu melón a corto plazo. A mí esto ya me ocurrió con el On the rock, especialmente, con la canción “Todos se van”. Me tiré como un mes escuchándola casi todos los días. La única parte de la canción que entiendo de verdad es el estribillo; lo demás parece fruto de un colocón, de la escritura automática o de las dos cosas. Pero es efectiva.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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