Javier Krahe y el eterno retorno

krahe-centralJueves por la noche, Plaza del Ángel, Café Central, Javier Krahe y sus músicos, recitado con una guitarra acústica –Guereña– y un contrabajo –Anguita-, no sé si anduvo por ahí Andreas Prittwitz –vientos-, canciones muy bien escritas, métrica y formalmente, las mejores de toda la música en español, público embelesado, risas aseguradas, reflexiones que encadenan temas, aplausos, más aplausos, Krahe no acepta peticiones, no solo eso, sino que borra del repertorio las peticiones del público, ovación final, hasta luego, buenas noches.

Y eso que no fui al concierto, pese a la invitación de Santy Pérez, por falta de pasta, que es fin de mes y he tenido que pagar al dentista -porque ya no tengo la ortodoncia, pero todavía no la he terminado de pagar-.

Krahe es el artista más prolífico de toda España. El cantautor se puede permitir el lujo de actuar mensualmente en el mismo local de Madrid –Central, Galileo…- girando, a su vez, por el resto del país. Ahora se retirará a Zahara de los Atunes, y si no lo hace ahora, lo hará en breves. El descanso estival es sagrado. En Esta no es la vida privada de Javier Krahe el tipo se confiesa vago, y relaciona con gran criterio la vagancia con el hecho de que somos mamíferos. Krahe odia trabajar, y recuerda que la palabra “trabajo” tiene su origen en un instrumento de tortura romano. Yo creo que, para Krahe, la música no es ningún trabajo, pese a que se gane la vida con ella. Por eso disfruta y hace disfrutar en el escenario, por eso toca tanto y por eso siempre vuelve.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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