Sara Montiel y su nula influencia en la gente de mi quinta

sara-montiel-644x362Lo peor que le ha podido pasar a la lucha de clases en el siglo XXI es que el concepto de “pobreza” ha sido, como casi todo, fagocitado por el maldito y omnipresente relativismo. Me descojono desde la anestesia, porque ya me enfado menos, cuando escucho que Urdangarín, por poner un ejemplo, está pasando por problemas económicos. Yo, hijo de padre agricultor y de madre enfermera en paro, y aún estudiante becado; Urdangarín, yerno del Rey, todavía duque y con un palacete en Pedralbes del copón. Comparen las pobrezas.

Este va a ser el segundo texto que escriba sobre Sara Montiel en toda mi vida. El primero lo hice hace un tiempo, porque la artista, arruinada, vendía su ático por 3.100.000 euros. Entre la que fuera su ruina y la mía, adivinen con cual me quedaría. ¿En qué se fundió el dinero? Ni lo sé ni me importa, como a muchos. Ayer murió y España lloró su muerte. Yo me limito a lamentarla… y poco más.

No es que Sara Montiel me caiga mal: es que es ajena a mi generación. Lo único que conserva la peña de mi quinta de la Saritísima es el “fumando espero al hombre que yo quiero”, que quizás ni sea así –estoy dudando entre el “que yo quiero” y el “que más quiero”-. Para los jóvenes postmodernos a su pesar -como yo-, es decir, los que nacimos a finales de los 80 y a primeros de los 90, Sara Montiel se limitó a ser un personaje del que hablaban los abuelos, que protagonizaba películas en Cine de barrio y escándalos en Aquí hay tomate. Aquello de mito erótico, de estrella de Hollywood, de artista de época nos quedó excesivamente lejos. También recuerdo los homenajes de la tierra, porque Sara Montiel no se llamaba Sara Montiel y era de Campo de Criptana (Ciudad Real), así como un sketch de Martes y Trece, que parodiaba “La violetera” transformándola en “La cubitera”.

De verdad, me hubiera gustado tener otra concepción/visión de la artista manchega –gente a la que admiro mucho, como el escritor Felipe Benítez Reyes o el músico Pancho Varona la han recordado/homenajeado-, pero es que su influencia en mi vida ha sido nula. Ojalá no hubiera sido así, pero es lo que hay.

Eso sí, la Montiel cantaba un tema llamado “Bolero triste”, compuesto por Sabina y el citado Varona, y lo interpretaba como nadie. Y la canción, como podrán comprobar, vale un puñao.

Descanse en paz.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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