El Sueño de Morfeo, Eurovisión y la apología de lo cutre

La España eurovisiva es sencillamente cutre. Hemos intentado ganar el concurso (político) de mil maneras. Este año, enviábamos a la ex de Fernando Alonso y a su grupo, que parecían más intelectuales, porque intentan hacer folk y porque en sus canciones, pese a hablar en todas de lo mismo, utilizan el sujeto, el verbo y el predicado. Aún así, estamos (y si me equivoco, me la sopla) ante la crónica de una muerte anunciada -no tan literariamente buena como la de García Márquez, claro-.

El jueves por la tarde, TVE estrenó el videoclip. Yo no quería escribir sobre la canción, que fue elegida hace un tiempo y, de hecho, pese a parecerme más mala que Bin Laden, no encontraréis ni un solo post en el que hable de ella. Pero es que lo del vídeo ya es un cénit, un “no se puede ser más cutre, más intelectualoide y más ridículo”.

El videoclip ha sido rodado en Asturias. Su director, Pedro Castro, ha querido hacer un trabajo “épico” y “espiritual”. No ha ido mal desencaminado: es la mierda más épica y espiritual que he visto y escuchado en mi vida. Ni mis mayores estreñimientos me han provocado una de estas.

mierda-triceratopsEl videoclip, decía, arranca con una imagen del mar asturiano, que me recuerda -en el vídeo, digo- al mar que aparece al comenzar El mundo perdido, la segunda parte de Jurassic Park. Desgraciadamente, no es un tiranosaurio o un raptor lo que aparece, justo después, en el videoclip, sino un caballo galopando en una playa, como si estuviéramos viendo el final de El planeta de los simios, pero sin presupuesto suficiente como para pagar a un Charlton Heston que se baje del equino ante la Estatua de la Libertad y diga: “¿PERO QUÉ MIERDAS ENVIÁIS A EUROVISIÓN?”.

Acto seguido, en lo alto de un acantilado, posa Raquel del Rosario, cantante de El Sueño de Morfeo. Desde lejos, parece que se va a suicidar, pero no: con cara pensativa es trasladada a un monasterio, y luego al acantilado con el caballo, y luego al monasterio, y luego al acantilado… Mientras, sus músicos bailan, hacen como que tocan y sonríen con unas muecas y unos movimientos que ni colgados de opio.

Para acabar, decir que la letra me parece una puta mierda, que se abusa hasta el delito literario de las rimas “tú” y “luz” y que las tormentas que amenasaron el corasón de Raquel del Rosario deberían estar prohibidas por ley.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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