Extremoduro, la mejor banda española de 2012

“Y verás el resurgir, poderoso, del guerrero, sin miedo a leyes ni a nostalgias, y caer mil veces más y levantarse de nuevo, sin más bandera que sus güevos (sic)” cantaba Robe Iniesta, líder de Extremoduro, en Pedrá, un disco de 1995 que consta de una sola canción que roza la media hora.

Iniesta, poco amigo de las banderas –a su juicio, son “la degeneración de los colores”-, sí que se aplicó el verso en lo que se refiere a resurgir. Este año, Extremoduro empezó a romper su silencio en abril con una actuación en Oviedo, concluyendo la temporada arrasando en tierras extranjeras, haciendo las Américas, por vez primera desde que el grupo es grupo.

Mediáticamente, todo empezó en Almansa Uno Radio. Los compañeros de esta emisora manchega entrevistaron a Iñaki Antón, el Uoho, uno de los mejores guitarristas de toda la historia del rock español y mano derecha de Iniesta desde que la banda lanzase, en 1996, Agila, su mejor disco hasta entonces. Iñaki Antón confirmaba gira y contaba que estaban trabajando con canciones nuevas que se plasmarían en un disco para el año que viene. Casi nada. Pocos días después, Robe y Uoho tocaban en Oviedo, en un acto de la Fundación Pájaro Azul. “Os presentamos esta canción que no tiene nombre, pero como estamos aquí por lo que estamos, podemos llamarla “El pájaro azul”; mañana, no sé”, dijo el extremeño para presentar la canción.

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¿Después? Una gira corta pero maravillosa, Robando perchas del hotel, en la que sonaban La ley innata -entero, a excepción de la “Coda flamenca”, “Ábreme el pecho y registra”, “Sucede”, la moñesca “Si te vas” o “Tango suicida”. En el EnVivo estuvieron tocando casi tres horas; en el resto de conciertos, obviamente, la banda se explayó un poquito más, y mantuvieron en sus “shows” temas que en Madrid, por reglas del festival -de duración, quiero decir-, no entraron -“Pedrá” o “So payaso”, por ejemplo-. En España, la gira no gustó a toda la afición, porque hubo quien echó en falta (más) temas de los de siempre -“Tu corazón” o “Jesucristo García” no sonaron, por ejemplo-; eso sí, a los que nos gustó, nos encantó hasta el punto de la reverencia.

Después, Extremoduro hizo por primera vez las Américas, actuando y arrasando en Uruguay, Chile y Argentina. Allí han tirado más de inventario antiguo. Los habitantes del Cono Sur han podido escuchar canciones como “Sol de invierno”, “De acero”, “Deltoya” y “Golfa”. ¿Alguna explicación? Robe -y en esto, estoy con él al 100%- dijo en su momento que él no era ningún tocadiscos y que tocaría las canciones que le saliera de la pilila.

Termino. ¿Una de las mejores cosas de 2013? Que Extremoduro, presumiblemente, nos regalará disco nuevo y un puñado de conciertos más.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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