La falsa muerte de Ke$ha

Parafraseando a Amador Rivas, personaje de la serie de Telecinco La que se avecina, yo a Kesha le daba mandanga y salami. Merengue merengue, que también dice, el gañán encarnado por mi admirado -desde La hora chanantePablo Chiapella.

Y de Kesha no podría decir nada más, porque su música me parece un pedo, un zurullo de mercadillo inescuchable -salvo que estés borracho-, una princesita de tanga ajustado que se está, todavía, sacando el carné de diva -no es que me encante, pero Madonna, por ejemplo, es otra cosa: ahí hay clase-.

El ‘hashtag’ #RIPKesha se extendió por Twitter como la peste. Imagínense la reacción de sus admiradores. También la del resto de los tuiteros. Los usuarios no pararon de hacer bromas. Me hacia gracia el siguiente chiste malo: “¿Qué le ha pasao a Kesha? Ke sha suicidao?”.

¿La muerte de Kesha? Un bulo para sacar cuartos. #RIPKesha no sólo no anunciaba la muerte de la cantante sino que formaba parte de una estrategia publicitaria para promocionar su nuevo álbum: Die young, el tercero en la cola. A la cantante le ha salido bien la maniobra: hasta en Acordes Modernos le hemos hecho un hueco.

Una y no más, santo Tomás.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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